“Normalmente imaginamos al Grial como un cáliz.
Cuando lo consideramos como un contenedor de formas redondeadas,
el cáliz se convierte en un símbolo de feminidad;
la idea de un recipiente lleno de sangre se convierte
en una imagen-metáfora del útero de una mujer, y entonces el Grial adquiere
otro significado posible: el de un misterioso símbolo femenino,
algo transformador y sanador, con una dimensión sagrada o divina de la feminidad”.
“Yo veo la aparición de esta conciencia de la diosa
como un retorno del Grial al mundo,
un retorno que por ahora es liminal: es decir, todavía está en el umbral entre los mundos, emergiendo de la niebla, percibido por muchos y sin embargo aún no
totalmente presente en la cultura en general.
La Diosa se manifiesta a través de momentos sagrados.
Para que la Diosa pueda emerger plenamente en la cultura y transformarla,
es necesario que suficientes personas sean conscientes de estos sagrados y profundos momentos en los que una mujer y la Diosa forman una unidad:
cuando la Tierra, la Diosa, la Madre y la Mujer aceptan y constituyen la divinidad.
La necesidad del retorno del Grial y de la Diosa es,
tal como yo experimento su significado, una historia personal y planetaria
sobre las heridas y la sanación, sobre la esperanza y la plenitud”
~Jean Shidona Bolen~