miércoles, 11 de febrero de 2026

"Perdón a Mi Corazón".

 

Si yo tuviera que pedirle perdón a alguien, sería a mi corazón. 
Le pediría perdón por no haber tenido la fuerza 
de marcharme de un lugar o de una persona 
cuando las señales eran tan claras.

Pediría perdón a mi corazón 
por cada vez que ignoré sus latidos, sus advertencias; 
por cada vez que lo expuse a la indiferencia de alguien
 que no supo apreciarme en su totalidad.

Le pediría perdón a mi corazón
 por haberlo dejado en manos de una persona que no lo cuidó. 

Perdón corazón, 
por haberte forzado a seguir amando cuando ya estabas roto. 

Perdón por las veces que te pedí que soportaras lo insoportable 
y que esperaras lo inalcanzable.

Perdóname corazón, 
porque no supe escucharte cuando me gritabas esas noches 
que te estaba lastimando y desgastando. 

A mi edad, reconozco que mi corazón merece mucho más, 
que mi fuerza no puede ser desperdiciada en personas
 que no están a la anchura del tamaño de mi corazón.

Pídele perdón a tu corazón 
por no protegerlo, 
por haberlo dejado que fuera quebrado en un lugar 
donde nada más debió haber habido amor, respeto y reciprocidad.

 Pídele perdón a tu corazón
 por haberte permitido
 confundir sacrifico con lealtad.

No prolongues tu sufrimiento. 
El verdadero amor no te deja vacío, ni esperando migajas.

Pídele perdón a tu corazón 
por tratar de meterlo en donde bien sabes que no cabe.

El valor del corazón no está en cuánto puede aguantar, 
sino en saber cuándo retirarte.
 Y eso se lo debes a tu corazón.

Prométele que lo vas a escuchar mejor
 y que no vas a permitir que vuelva a cargar con el peso de tus caprichos. 

Di, ‘yo sé custodiarlo’. 
 
Y no le entregues tu corazón a los vampiros.

Daniel Habif
Orador motivacional mexicano.