viernes, 24 de abril de 2015

"Las Personas Víricas Consumen Energía".

Llegan, nos contagian sus emociones negativas y nos dejan sin fuerzas.
Defenderse y protegerse de este tipo de personas es una obligación.
Parar los pies a los víricos-victimistas no es abandonarles, 
sino invitarles a tomar las riendas de sus vidas.
Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situación en la que después de mantener una conversación con un amigo se ha sentido desolado, ha contemplado el mundo con más tristeza y menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “Madre mía, a este amigo no le pasa nada bueno, siempre tiene una queja”. Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general con temática “desgracia”. La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas víricas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”.
¿Quiénes son las personas víricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en su cuerpo. Es igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja, poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida.
El origen de la persona vírica puede ser variado: el mal genio, la envidia, la falta de consideración, el egoísmo, la estupidez o la falta de tacto. Lo importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio. El mundo está lleno de personas víricas de diferentes tipologías, unas menos dañinas y otras malévolas que dejan memoria y cicatriz.
Víricos Pasivos. En esta categoría incluyo a los victimistas, los que echan la culpa de todo su mal a los que tienen alrededor, nunca son responsables de lo malo que les ocurre porque son los demás o las circunstancias los que provocan su malestar. Si les escucha y a usted le va bien, llegará a sentirse mala persona por disfrutar de lo que los victimistas no tienen. Y no porque no tengan posibilidad de hacerlo, sino porque han aprendido a obtener la atención a través de la queja y eso es cómodo. Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte. Por supuesto, le hacen sentir mal a quien no les presta la atención de la que se creen merecedores. Con estas personas sufrirá el contagio del virus tristeza, frustración y apatía.
“Es extraña la ligereza con que los malvados 
creen que todo les saldrá bien” 
Víctor Hugo.
Víricos Caraduras. Son los que siempre le pedirán favores, pero a la vez no son capaces de estar atentos a sus necesidades. No mantienen relaciones bidireccionales en las que entreguen tanto como reciben. Tiran de otros sin preguntarles si están bien, si necesitan ayuda, si les viene bien prestársela en ese momento. Son egoístas y egocéntricos, y en el momento en el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la crítica y el chantaje emocional. Con estas personas sufrirá el contagio del virus “siento que abusan de mí”, aprovechamiento y resignación.
Víricos Criticones. Viven de vivir la vida de otros porque no les vale con la suya. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea. No espere palabras de reconocimiento hacia los demás ni que hablen de forma positiva de nadie, porque el que a los demás les vaya bien, les potencia su frustración como personas. No saben competir si no es destruyendo al otro. Arrasan como Atila. Con estas personas sufrirá el contagio del virus desesperanza, vergüenza, incluso culpa si participa en la crítica. Y la culpa luego arrastra al virus del remordimiento.
Víricos con Mala Idea. Manténgalos bien lejos. Están resentidos con la vida, ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque la suerte no les ha acompañado. Anticipan que las personas son interesadas y no esperan nada bueno de ellas. Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo le ven una mala intención. Viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superación les ningunean todavía más. Con estas personas sufrirá el contagio del virus indefensión, inseguridad, impotencia y ansiedad.
Víricos Psicópatas. Para los que no lo sepan, no hace falta ser asesino en serie para ser un psicópata. El psicópata es aquel que inflige dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal. De estos hay muchos de guante blanco. Son los que humillan, faltan al respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que se sienta ridículo, menospreciado, y se cargan la autoestima. Ante ellos, salga corriendo, porque el que lo hace una vez, repite. Si le permite que le maltrate, usted terminará pensando que ese es el trato que merece. Con estas personas sufrirá el contagio del virus miedo y odio. Muy difícil de erradicar, perdura durante mucho tiempo en su memoria.
Mecanismos de Defensa. Para evitar el contagio de los víricos victimistas, lo primero que hay que hacer es pararles. Decirles que estará para ayudarles a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pañuelo en el que ahogan sus penas sin implicarse. Estas personas se acostumbran a llamar la atención con sus desgracias, pero son incapaces de responsabilizarse y actuar porque optan por el camino fácil: llorar.
Dígale que estará encantado de ayudarle siempre y cuando se movilice. Y si no lo hace, decida alejarse de alguien que ha tomado la decisión de ser un parásito toda la vida. No lo está abandonando, le está dando aliento para que actúe. Si decide no tomar las riendas de su vida, ser su paño de lágrimas, tampoco será una ayuda. Se gasta la misma energía quejándose que buscando soluciones. La primera opción consume y resta, y la segunda suma.
“La tristeza del alma 
puede matarte mucho más rápido que una bacteria” 
John. E. Steinbeck.
Ante el virus de pedir, el antivirus de decir no. Si usted no hace prevalecer sus necesidades y prioridades, ellos tampoco lo harán. Una cosa es ser solidario y otra muy distinta estar a disposición de todos y no estar nunca para uno mismo.
No permita que la persona vírica criticona haga juicios de otras personas que no estén presentes. Si lo hace con otros, también lo hará cuando usted no esté presente. No entre en su juego ni se identifique con esa conducta. Dígale que no le gusta hablar de personas que no están presentes. Y si se trata de rumores, dígale que no tiene la certeza de que el rumor sea cierto. Los rumores, la mayoría de las veces, son infundados, falsos o exagerados. Se propagan como el viento, y a pesar de que luego se compruebe que son falsos, el daño ya está hecho. Actúe como le gustaría que lo hicieran, con respeto, discreción y veracidad. Es más importante ser ético que evitar un conflicto con un criticón.
Y por último, no permita que nadie le falte al respeto y mucho menos le maltrate ni psicológica ni físicamente. Como personas, todos merecemos un trato digno. Hágase valer. Pida ayuda, póngase en su sitio, no consienta una segunda oportunidad a quien le ha hecho daño. El que le daña no le quiere; olvídese de justificarle por su pasado, su carácter, su educación, el alcohol o sus problemas. Nada, absolutamente nada, autoriza la falta de respeto y el maltrato físico y psicológico. Y esto es válido en el ámbito familiar, laboral y entre los amigos.
Rodéese de personas de bien, que le quieran y que se lo demuestren, 
que le hagan feliz, con las que salga con las pilas recargadas. 
Tenemos la obligación de ser felices y disfrutar. 
Hay mucha gente dispuesta a ello. 
No las deje escapar. 
Las personas estamos para ayudarnos, somos un equipo.
Fuente: elpais.com
hermandadblanca.org
Imagen de cosmopolitan.com

jueves, 23 de abril de 2015

"El Mejor Día de tu Vida".



No te detengas en lo malo que has hecho; 
camina hacia lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste, 
decide no repetirlo.

No te mires con tus ojos,
 contémplate con la mirada de quien ama.

No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, 
sino que en cada paso que des estarás más cerca de ser lo que quieres ser.

No confíes en tus propias fuerzas; 
pon tu vida en manos de Dios, 
en el Gran Espíritu. 

No trates que otros cambien; 
comienza por tu propia vida.

Deja que el amor te inunde 
y no te defiendas de él.

Sólo contempla la meta 
y no veas lo difícil que es alcanzarla.

Vive cada día, 
aprovecha el pasado para bien 
y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras hoy por lo que viene, 
recuerda que «cada día tiene su propia finalidad»

Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; 
una persona que te entienda, te apoye y te acompañe.
Ante cualquier provocación, 
trata de responder en lugar de reaccionar.

Si tu felicidad y tu vida dependen de alguien que no es Dios,
 estás apoyando la escalera en la pared equivocada.

Aprende a mirarte con amor y respeto.
Vivir Sirviendo,
Vivir Amando.

"Tu Niñ@ Interior. La Curación de las Viejas Heridas".


He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para curar las heridas del pasado. No siempre conectamos con los sentimientos del asustado pequeño que llevamos dentro. Si en tu infancia sentiste mucho miedo y angustia, y ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma forma. Sin embargo, él no tiene ningún otro sitio adonde ir. Es necesario que superes las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño, que se siente perdido. Tu niño interior necesita saber que tú lo amas. 

Tómate un momento ahora mismo y dile que te interesas por él: «Te quiero. Me importas. De verdad te quiero». Tal vez le has estado diciendo esto a la persona adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño. Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días. Verás las felices y alegres experiencias que podéis tener. 

Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo. ¿Qué mensajes deseas escuchar? Siéntate en silencio, cierra los ojos y habla con tu niño interior. Si te has pasado 62 años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas cuantas veces para que el niño realmente crea que quieres hablarle. Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo verte. Deseo amarte». Finalmente lograrás la comunicación. Es posible que veas al niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches. 

La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle disculpas. Dile que lamentas no haber hablado con él o haberle reprendido durante todos estos años. Dile que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado separados. Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo. Pregúntale qué desea él de ti. 

Empieza con preguntas sencillas; obtendrás respuestas. «¿Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?» Por ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?». El niño puede contestar: «Ir a la playa». Así habrá comenzado la comunicación. Persevera. Si te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que llevas en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.

Extracto de "El Poder está dentro de ti" - Louise L. Hay.

"Espíritu y Materia Están Enlazados".


"Espíritu y materia están enlazados.

Si el alma permanece en equilibrio, el cuerpo goza de salud. 
Y cuando el cuerpo está saludable, el alma está contenta.

Encuentro mi punto de equilibrio, la calma interior. 
Sano mis miedos, perdono, me empodero. 
Mi cuerpo sana".

Con amor, sabiduría y sencillez,
Photo Art de tumblr.

miércoles, 22 de abril de 2015

"Luna Nueva: Aprovecha Sus Energías".


Iniciar nueva rutina de ejercicios.

Iniciar cambios alimenticios.

Comprar cosas que necesites.


Meditar y visualizar a diario la manifestación de tu intención.

Plantar flores.

Adoptar nueva rutina.


Iniciar relaciones.

Busca nueva fuente de ingresos si la necesitas.



Se sanamente egoísta: atiéndete. 
Cuidar de ti es lo que te permite cuidar de otros sin expectativas.

Preséntate por lo que quieres. 


Da pequeños pasos para manifestar tu intención.

Recreate, diviértete: 
el inicio de un ciclo indica como se desarrollará.

Observa que área de tu vida pide energía nueva 
y dale atención al asunto para propiciar ese cambio. 

Busca novedad:
nuevas experiencias, nueva música, aprender algo nuevo.
Crea oportunidades para sentirte bien.

Vuelve a contactar a viejos clientes.
Envía correos.
Apóyate en email marketing para que sepan que estas viva y que estas haciendo.

Actúa auténticamente.
No proyectes una realidad que no va acorde con tu esencia
y que "te mete" en compromisos con otros en los que no quieres estar.

Refréscate:
cambia de look, hidrátate, ponte cremitas etc.

No te desgastes en lo viejo:
viejos amores, viejos problemas, personas que ya no forman parte de tu vida.
Mia Astral. 
Imagen de la web.


"Conexión".



No hay que leer ningún libro para ser sabio.
Pues para los que saben conectarse,
la sabiduría brota de todas partes.

- Arnau de Tera -




"Las Mujeres".



"Las mujeres son las que educan a los hombres, a sus hijos, a sus nietos. 
La mujer es la primera escuela, 
ya que la primera educación que se recibe es la maternal. 

La mujer es la conocedora de los misterios de la creación; 
ella conoce el misterio del origen de la vida 
porque ella misma es dadora de vida mediante la concepción. 

Si la Mujer está sana puede formar una familia y una comunidad sana. 

Por lo cual la mujer es la que debe reconstruirse 
para poder tener una sociedad más justa, equilibrada, sabia y armónica”. 


María Quiñelén, Lawentuchefe. 
Mujer de Medicina Mapuche. 
Imagen de consejosmujeres.com