sábado, 19 de abril de 2014

"Cada Paso Que Das Es Una Plegaria".


Cada paso que des en la tierra es una plegaria.
La fuerza de un alma pura y buena está en el corazón de cada persona 
y crecerá como una semilla cuando camines de forma sagrada.

Y si cada paso que das es una plegaria, 
entonces caminarás en forma sagrada.



"Actividad Geo Magnética".


Spaceweather anuncia actividad geo magnética elevada para este fin de semana.  En las latitudes alejadas de los polos no vemos la danza de las Abuelas Auroras (cada vez se están viendo en latitudes más inusuales), más la actividad geo magnética inducida por el Sol no solo incide en esa danza magistral, sino también en nuestro sistema nervioso.

Si sienten inusualidades, respiren profundo y acepten el flujo de energía, que sin duda está LLENA de propósito. Muchas veces hace buenas limpiezas antes de ‘codificar’ bendiciones: estallidos emocionales, diarreas, sudoración excesiva, sueños alborotados, cansancio, sensación de desesperanza, etc. Así que aperrando no más familia. Es transitorio y es medicinal.

Hace un par de soles atrás (años) les compartí info del buen Dieter Bröers, biofísico alemán que ha pasado unos buenos 30 años estudiando cómo afecta la actividad solar a nuestro sistema nervioso, hallazgos notables y bueno, por algo lo reconocemos como Padre Sol, eh? Todo indica que está a cargo de la expansión de la conciencia de la vida planetaria (humana/os incluída/os), junto a la Madre Tierra. 


Samai, Mujer Medicina.

INCOMING STORM CLOUDS: Three or four CMEs that left the sun earlier this week will arrive in quick succession this weekend. Mostly, the blows they deliver to Earth's magnetic field are expected to be weak, but the combined impacts could stir up significant geomagnetic activity. NOAA forecasters put the odds of a high-latitude geomagnetic storm at 55% on Saturday, increasing to 75% on Sunday. Check http://spaceweather.com/ for updates.



“La Comida Ha Sido Manipulada Para Que Sea Adictiva y Resulte Difícil Dejar de Comer”.

Imagen nutricionistaencasa.com
Por elconfidencial.com.

“Es posible que creamos que no tenemos tiempo ni energías (ni conocimientos) para cocinar a diario, pero aún no estamos preparados para que esa actividad desaparezca de nuestras vidas por completo”.

Bajo esta premisa, Michael Pollan (Nueva York, 1955). uno de los periodistas especializados en alimentación más relevantes del momento  –autor de los superventas El detective en el supermercado y El dilema del omnívoro–, se propuso elaborar una breve, pero intensa, historia de la cocina. Una reivindicación de las bondades de esta actividad milenaria, que ahora ve la luz en España.

Cocinar: una historia natural de la transformación (Debate) es uno de los ensayos más interesantes en lo que respecta a la alimentación de los últimos años. Y el entusiasmo que recorre sus páginas, llenas de vivencias narradas en primera persona, se multiplica cuando es el propio Pollan el que cuenta sus descubrimientos al otro lado del teléfono, desde su casa en la bahía de San Francisco.

Para Pollan la cocina no es sólo una herramienta, ni un entretenimiento, es una actividad que define nuestra especie. “Cocinar nos hizo humanos”, asegura el escritor con rotundidad. “Si no hubiéramos descubierto nunca cómo cocinar, no nos reconoceríamos a nosotros mismos. Es cocinar lo que nos dio más energía que la que tenían otros animales, porque ellos gastan mucha energía para digerir los alimentos y nosotros no. Así que pudimos gastar esa energía en tener un cerebro más grande, que nos permitió desarrollar habilidades cognitivas que el resto de animales no tienen”.

La historia de la cocina camina paralela a la historia de la humanidad. Fue la cocina con fuego la que permitió que el Homo Sapiens se distinguiera del resto de primates, y la revolución neolítica no puede entenderse sin la invención de la cerámica y, con ella, la capacidad para cocer los alimentos que fue, según Pollan, condición indispensable para el desarrollo de la agricultura y el sedentarismo. La civilización, en definitiva, nació en torno a una olla.

Con el tiempo se fueron sucediendo todo tipo de innovaciones, fruto del ingenio humano: aprendimos a moler los cereales y hornear el pan, logramos controlar la fermentación para fabricar alcohol, queso y todo tipo de encurtidos, descubrimos que la salazón podía hacer que aguantaran más los alimentos…

Todos estos inventos tenían, según Pollan, algo en común: “Las formas de cocinar, las nuevas formas de procesar los alimentos que la humanidad fue descubriendo, hacían que la comida fuera más saludable”. Pero todo cambió con la llegada de la industrialización. “Entonces”, asegura Pollan, “empezamos a procesar la comida de forma que la hacía menos saludable. El punto de inflexión fue el refinado de la harina y nuestra habilidad para separar el almidón del germen y el salvado, las partes más nutritivas del grano, que se eliminan cuando se muele. Esto ocurrió en 1880. No veo que después haya habido ningún desarrollo que haya hecho que la comida sea más saludable. Ha habido desarrollos que la han hecho, quizás, más interesante. Si vas a un restaurante de cocina molecular verás nuevas técnicas, pero no es algo que haya contribuido a la salud y la felicidad de la humanidad”.

De cómo hemos abandonado los fogones

Pollan es muy crítico con el papel de la industria alimentaria que, asegura, es la principal responsable de que hayamos abandonado la cocina. Las grandes cadenas alimentarias, explica, nos han empujado a aceptar sin rechistar los productos procesados, bajo la promesa de que ahorraríamos tiempo y nos libraríamos de una actividad engorrosa que, gracias a ellos, nunca más tendríamos que realizar. Y es cierto, cada vez cocinamos menos, pero a cambio nuestra salud se resiente.

Para Pollan, no hay nada de altruista en los procederes de las grandes corporaciones: “La industria alimentaria nos ha animado a abandonar la cocina porque gana más dinero cuanto más procesada esté la comida.Es muy difícil ganar dinero vendiendo comida sin procesar; basta hablar con cualquier agricultor, es una manera muy difícil de ganarse la vida. Cuanto más proceses la comida, cuanto más baratos sean los ingredientes que utilices y más complejo sea el resultado, y más grasa, azúcar y sal añadas, más dinero ganas”.

Todo forma parte de una estrategia diseñada de forma explícita para que comamos más. “Puedes hablar de la libertad de elección y la responsabilidad individual”, admite Pollan, “pero no sabemos qué hay en esa comida. Hemos sido manipulados. Es muy difícil tener la libertad de elegir cuando no tenemos la información. La comida ha sido manipulada de formas muy inteligentes para que sea adictiva y sea muy difícil dejar de comer. La industria usa internamente términos como “adictividad” o blitz point [algo así como una “explosión de sabor”], snackability [cuán apetecible es algo para picotear]… Están trabajando de forma deliberada para crear comida que no podamos parar de comer. Y saben cómo hacerlo, básicamente mezclando sal, azúcar y grasa”.

El arma secreta de la industria alimentaria.

La industria cuenta, además, con un reclamo que muchos desconocemos: el umami (“sabroso” en japonés), uno de los cinco sabores básicos, junto el dulce, el ácido, el amargo y el salado. El sabor fue identificado por primera vez en 1908, gracias a los trabajos del profesor de la Universidad Imperial de Tokio Kikunae Ikeda, pero no ha sido hasta hace poco cuando ha sido reconocido por toda la comunidad científica.

“Aunque hace unos años la gente no sabía que era el umami, y hasta hace unas décadas si siquiera sabíamos qué era exactamente ni teníamos un nombre para definirlo, muchas de las comidas procesadas están pensadas para resaltarlo”, asegura Pollan. “Cuando ves ingredientes como la proteína vegetal texturizada o el glutamato monosódico, son todo químicos que saben a umami. Los humanos estamos programados por la evolución para que nos guste, probablemente porque es el sabor de la carne. El bacón es el mejor ejemplo, tiene todos los compuestos químicos que configuran el umami”.

Pero el umami no es el único secreto de la industria alimentaria. El colmo de los colmos es que las empresas han logrado tal sofisticación que pueden vendernos alimentos tremendamente complejos, con una apariencia saludable que no es tal. Algo que les sirve para aprovecharse de nuestra cada vez mayor preocupación por la alimentación.

“Estamos muy concienciados de lo que comemos, pero comemos imágenes e ideas”, asegura Pollan, que pone como ejemplo las tretas de las panificadoras. “La idea de que el pan de grano entero, integral, es bueno está muy establecida”, explica. “A la gente le gusta la idea del pan integral, pero no quiere la realidad. La realidad es que es difícil de hornear, no se puede hacer a escala industrial, con máquinas y, además, es más amargo y menos dulce que el pan blanco. Así que hemos tratado de crear una versión del pan integral que es exactamente igual que el pan blanco: usamos la misma harina, le añadimos el grano entero por separado y utilizamos azúcar para ocultar el sabor de éste. El resultado es un producto procesado que no es para nada más saludable que el pan blanco. No tiene ningún sentido”.

El abandono de los fogones nos empuja a la soledad.

Al margen de los evidentes efectos que la comida procesada tiene sobre nuestra salud, una de las consecuencias más preocupantes del abandono de la cocina reside en que hemos dejado de lado la capacidad que tenía ésta para unir a la familia y los amigos. Cada vez hacemos más comidas solos. Y es algo de lo que deberíamos preocuparnos.

“Cuando dejas que la industria cocine por ti, no va a cocinar para toda la familia, va a cocinar para cada miembro de la familia”, asegura Pollan. “Y cuando la comida se dirige a ti, como individuo, comes más que si la compartes. Quieren que seamos comensales individualistas, y que comamos en solitario. En realidad ni siquiera quieren que comamos, quieren que estemos picando todo el rato”.

El abandono de la cocina no sólo nos separa de nuestros allegados, además, asegura Pollan, nos aleja de la naturaleza, pues se pierde el vínculo que une irremediablemente a ésta con lo que nos llevamos a la boca.

“Un día le pregunté a mi hijo si pensaba que los nuggets de pollo sabían realmente a pollo”, explica Pollan. “Me dijo: '¿A qué te refieres? Saben a nuggets'. Le pregunté de dónde demonios creía que venían los nuggets y no lo sabía. La mayoría de los niños no tienen ni idea de la conexión existente entre lo que comen y el mundo natural, no saben que comemos plantas y animales y algunos hongos. Es muy fácil olvidar esto”.
“Una de las cosas bonitas de cocinar, responsable de la satisfacción que provoca, es que te conecta con el origen de la comida y con la naturaleza”, afirma el escritor. “Cuando cocinas pones tus manos sobre cosas reales, sobre plantas y animales, y recuerdas que el pollo era un pájaro. Y creo que es algo muy importante. Si nos olvidamos de esto, no cuidaremos como debemos de nuestros pollos, no cuidaremos el suelo, no cuidaremos nuestra tierra… Y no podemos sobrevivir si la tierra no está sana. Al dejar que las corporaciones cocinen por nosotros, ya sea comida rápida, procesada o paella congelada, lo que hacemos es abandonar una importantísima conexión con el mundo. La cocina es la mejor forma que conozco de restablecer esa conexión”.

Pese al discurso aparentemente catastrofista de Pollan, sus conclusiones finales son optimistas: “En los últimos 30 años hemos dejado que la industria cocine por nosotros y creo que ha llegado el momento de darse cuenta de que ha sido un experimento fallido. Hay muchas razones para rechazar la comida procesada, industrial. El problema es que muchos de nosotros dependemos de ella. Algunos porque no sabemos cómo cocinar, otros porque no tenemos tiempo. Pero siempre encontramos tiempo para las cosas que consideramos importantes. Lo que quiero explicar en este libro es que merece la pena emplear algo de tiempo todos los días en hacer la comida. Es satisfactorio, y tiene un enorme valor para ti y para tu familia en términos de placer y salud. Debería ser una prioridad”.

"Médico Entrega las Claves Para Bajar de Peso de Forma Natural".



Imagen lashierbasylasalud.blogspot.com

En "El mejor medicamento eres tú", Frédéric Saldmann revela otros secretos para que las personas se protejan y curen de las enfermedades, sin tener que recurrir a los remedios.


Frédéric Saldmann es un cardiólogo, nutricionista y especialista en higiene en el Hospital Européen Georges-Pompidou de París, y durante los años que lleva ejerciendo la medicina, se ha dado cuenta de que el escuchar, explorar, diagnosticar y extender recetas a sus pacientes, en realidad no es la mejor forma para curar una enfermedad.

Es por esto que en su libro "El mejor medicamento eres tú" (Aguilar), este médico francés presenta una nueva forma de tratar eficazmente lo síntomas y las enfermedades, activando y utilizando las capacidades que tanto el cerebro como el cuerpo humano tienen.

"Albergamos en el fondo de nosotros medicamentos innatos para tratarnos, pero no los empleamos. Somos nuestra propia medicina, pero no lo sabemos", plantea Saldmann.

En este sentido, el especialista afirma por ejemplo, que la amigdalitis o la gripe son enfermedades que se curan solas, sin la necesidad de recurrir a un médico o a medicamentos. "No hay que comportarse como una persona asistida en lo que a salud se refiere, sino como un emprendedor activo", es su llamado.

Saldmann considera que su libro puede compararse con una navaja suiza, ya que "es multiusos y permite afrontar de manera inmediata y práctica todas las situaciones". De hecho, en él entrega -entre otras- recetas para mejorar el sueño, para luchar contra las enfermedades infecciosas, para eliminar el estrés y, por supuesto, para combatir el exceso de peso.

En este último tema, el médico sostiene que la clave está en "controlar la alimentación sin privarse del placer de comer". De esta manera, entrega una serie de ideas para "engañar el hambre", tales como:

- Chocolate negro: afirma que si es 100% negro, interrumpe la pulsión alimentaria o antojos.

- Azafrán: dice que tiene un efecto anti picoteo y aumenta en forma significativa la sensación de saciedad.

- Agua: asegura que tomar dos vasos grandes antes de participar en un aperitivo o empezar una comida tomando un gran vaso, permite controlar mejor el apetito.

- Reloj: señala que hacer pausas de cinco minutos cuando llevas la mitad del plato, o entre plato y plato, permite reeducar el centro de saciedad para que cumpla su papel de regulador del apetito.

- Clara de huevo: la califica como "la estrella de los inhibidores del apetito de origen proteico", ya que provoca una excelente sensación de saciedad que dura varias horas y, a la vez, no contiene grasa ni colesterol.

El especialista francés también sostiene en su libro que la sal, además de ser una amenaza para la salud si se consume en exceso, es muy eficaz para abrir el apetito, por lo que no es una buena aliada para quienes desean regular su peso. Así, aconseja no poner el salero en la mesa, no echar sal antes de probar la comida y acostumbrarse a cocinar sin ella. 

"Al principio, los alimentos les parecerán insípidos y desabridos. Eso dura unos quince días. El apetito disminuye claramente (…) Protegerán sus arterias, y el riesgo de padecer cáncer de estómago será mucho menor. Y la guinda del pastel es que su apetito será mucho más fácil de controlar", asegura. 

Asimismo, Saldmann recomienda reemplazar la sal por pimienta, la que -dice- "ha demostrado ser un aliado interesante para adelgazar". Afirma que permite disminuir el apetito, facilita la digestión reduciendo las flatulencias y que, además, está en estudio si actúa quemando grasas e inhibiendo la adipogénesis (formación de grasas de reservas).

Los postres y los platos "light"
El médico señala que un truco para controlar los antojos por azúcar es comenzar el día comiendo un postre en el desayuno. "Las personas que empiezan por la mañana con lo 'prohibido de lo prohibido', es decir el postre, parten con la casilla del dulce ya marcada. Por consiguiente, ese postre matinal regularía la sensación de hambre para todo el día", explica.

Eso sí, advierte que lo mejor para mantener la línea es abstenerse de tomar postre en cada comida y en su lugar reemplazarlo, por ejemplo, con un té verde.

Respecto a los llamados platos "light", Saldmann dice que no siempre son la mejor opción cuando de cuidar la línea se trata. ¿La razón? La cantidad de comida que traen a veces es tan poca, que terminan por desencadenar un apetito enorme muchas veces imposible de controlar.

Por esto, su sugerencia es recurrir a alimentos que tienen la capacidad de producir mucha sensación de saciedad, pero que aportan una tasa muy baja de calorías, como las callampas, los tomates o las papas al vapor. "Una ensalada compuesta con estos alimentos, presentada en una gran ensaladera y sazonada con hierbas frescas y una pizca de vinagre balsámico representa un aporte calórico reducido y originará una excelente sensación de saciedad", asegura.

Finalmente, el médico indica que otro excelente método para perder peso sin esfuerzo es centrarse en el presente y fijarse en aquellos detalles que mejoran las sensaciones de bienestar. "Si engulles de forma mecánica la comida mientras piensas en otra cosa, corres el riesgo de ingerir demasiados alimentos (…) No hay nada más triste -y malo para la salud- que tomar calorías y coger kilos comiendo platos que no merecen la pena", concluye.

Fuente: emol.com

"Campaña de Transparencia de McDonald’s"

Campaña de transparencia de McDonald’s da a conocer
 impactantes ingredientes secretos en sus papas fritas.

Se supone que hay tres componentes en las patatas fritas de McDonald’s: sal, aceite y papas. Pero los consumidores de esa comida rápida no se imaginan la lista real de ingredientes y técnicas impactantes de producción.

McDonald’s comenzó una campaña de transparencia. Como resultado, la compañía ha publicado la lista de sus ingredientes y técnicas disponibles en su página web. Aquí está la relación de ingredientes presentes en las patatas fritas.

Las papas fritas de  McDonald’s  contienen:

-Patatas.

-Aceite de canola, que ahora es genéticamente modificado.

-Aceite de soja, que se extrae de la soja genéticamente modificada.

-Aceite de cártamo: la mayoría del cártamo se calienta a altas temperaturas, lo que provoca su alteración química.

-Dextrosa, un tipo de azúcar.

-Ácido sodio pirofosfato. Este ingrediente aparentemente se utiliza para mantener el color de las papas fritas.

-Ácido cítrico, utilizado como conservante.

-Dimetilpolisiloxano, que se suele utilizar como un agente antiespumante.

-”Sabor natural”. Es aparentemente obtenido de una fuente vegetal, pero el apodo de “natural” no significa nada, ya que incluso puede potencialmente contener toxinas glutamato monosódico (MSG).

-Aceite vegetal para freír, que es una mezcla de 7 ingredientes, incluyendo: el aceite de canola, aceite de maíz, aceite de soja, aceite de soja hidrogenado con terc-butil-hidroquinona (TBHQ), ácido cítrico, y dimetilpolisiloxano.

-TBHQ, un ingrediente a base de petróleo. Utilizado como conservante. Se le ha relacionado con el asma, enfermedades de la piel, trastornos hormonales, y en estudios en animales a largo plazo: con el cáncer y daños en el ADN.

El programa de transparencia fue lanzado por  en Canadá mediante un video de YouTube para responder a las preguntas de algunos consumidores, explicándoles por qué la comida de la compañía se ve tan drásticamente diferente a lo que se publicita en el propio restaurante.

Bajo el eslogan ‘Nuestra comida, sus preguntas’  McDonald’s  abrió las puertas de la cocina dando a la marca, supuestamente, una imagen pública de transparencia.

Fuente: www.politicaysociedad.net

"Secretos de la Matrix". (Video).

Imagen: sugestion-maxima.blogspot.com

Mira hacia adentro de tu propia conciencia para desenterrar la llave 
que abre los cerrojos de ese espejismo que te mantiene cautivo, 
el despertar es ahora.

viernes, 18 de abril de 2014

"Limpieza de Higado".

Una buena limpieza en el hígado involucra la ingesta de algunos suplementos para mejorar las funciones de este órgano. Existen diferentes “recetas” para limpiarlo, todas incluyen o aceites, o sales o jugos o suplementos naturales. Cuando tu hígado está limpio, estarás más saludable, porque podrás eliminar todo aquello que no “es necesario”.
¿Qué saber sobre la limpieza del hígado?
En primer lugar, debes conocer cuáles son los efectos que tiene esta técnica. Es elegida por aquellos que desean bajar de peso o bien que han sufrido algún daño en este órgano. La obesidad o sobrepeso es el resultado de comer de más, por lo que el organismo va almacenando los alimentos, pero primero los transforma en grasas. Cuando hay daño hepático podemos sufrir de micción inadecuada, obstrucción de la vesícula, heces blandas o estreñimiento, todo por una acumulación de materiales tóxicos innecesarios. Cuando se realiza la limpieza del hígado esto se remueve. Los suplementos que se ingieren durante el tratamiento ayudan a que el órgano siga cumpliendo con su rol y cuánto más alto y funcional sea tu metabolismo, mayor será la posibilidad de que adelgaces.
Si bien una limpieza hepática es un método efectivo para bajar de peso, no debe usarse de manera inadecuada o sólo para tal fin. Antes de realizar el tratamiento es bueno que hables con un médico y que te informes sobre los ingredientes que puedes o no consumir. Recuerda que no sirve para curar enfermedades o complicaciones hepáticas. Y no abuses de la limpieza porque tampoco es bueno para tu salud. Si la quieres repetir, espera un tiempo prudencial para hacerlo.
Existen diferentes recetas que puedes aprovechar para limpiar el hígado, ayudando a incrementar el movimiento intestinal y para que tanto este órgano como la vesícula eliminen todo lo que no les sirve. Durante la limpieza no se recomienda realizar muchas actividades, no levantar mucho peso y en lo posible quedarse en casa. No acostarse inmediatamente después de consumir la receta elegida porque se pueden sentir mareos, náuseas o vomitar.

¿Por qué es necesario hacer una limpieza de hígado?

Básicamente por el estilo de vida que llevamos, la alimentación desordenada y desequilibrada que consumimos y la falta de ejercicio o deporte. El hígado genera más grasa y luego la almacena en exceso. Es importante hacer una dieta de desintoxicación del hígado de vez en cuando para mejorar tu función hepática y aumentes tus niveles de energía. Hasta podrás tener más voluntad de hacer actividad física, levantarte más temprano, rendir más en el trabajo o la Universidad, etc.
En general, te sentirás mucho mejor en varios aspectos, algunos dicen que cambiaron el tipo de piel, dejaron de tener acné por ejemplo, y la mayoría de los que probaron esta limpieza afirman que sirve para bajar de peso.

¿Cómo limpiar el hígado?

Recuerda que el trabajo que hace todos los días este órgano lo hace acumular toxinas, por lo que la idea es eliminar estos residuos negativos. Se puede reiterar el proceso hasta tres veces al año. Ten en cuenta las siguientes recetas para una efectiva limpieza hepática:
  • Zumo de toronja con ajo y jengibre: haz este procedimiento durante le fin de semana. Además te ayudará a fortalecer tu sistema linfático. Necesitas dos toronjas, cuatro limones, dos dientes de ajo, una rodaja de raíz de jengibre, 300 ml de agua destilada y dos cucharadas de aceite de oliva. Exprime las toronjas y los limones, ralla el jengibre y prensa el ajo. Coloca todos los ingredientes en la licuadora y mezcla bien. Bebe antes de dormir por la noche.
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  • Zumo de naranja, ajo y aceite de oliva: lo que necesitas es una cuarta taza de aceite de oliva, una cuarta taza de zumo de naranja recién exprimido, media cucharada de jengibre rallado y media cucharada de ajo picado. Bate en la licuadora y bebe antes de ir a dormir. Acuéstate del lado derecho. Se debe repetir durante tres noches seguidas.

Alimentos que te ayudarán a desintoxicar el hígado

Además de las dos recetas mencionadas anteriormente, puedes, una semana antes y otra después, preparar el cuerpo y mantenerlo en la senda “natural” o desintoxicante. Para ello, se aconseja consumir los siguientes alimentos:
  • Granos enteros: tienen vitamina B y mejoran la metabolización de las grasas y la función hepática
  • Té verde: posee muchos antioxidantes (catequinas), útiles para asistir al hígado
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  • Uvas: te aportar azúcares naturales y muchos antioxidantes, activando a su vez la función de limpieza del hígado y la producción de bilis.
  • Manzanas: cuentan con una gran cantidad de pectinas y componentes químicos que ayudan al organismo a eliminar toxinas del aparato digestivo.
  • Zanahorias y remolachas: tienen muchos flavonoides y beta caroteno, que estimulan la función hepática
  • Hortalizas de hoja verde: son unas aliadas fantásticas para limpiar el hígado debido a la clorofila que absorbe las toxinas del torrente sanguíneo y protegen este órgano tan importante
  • Aceite de oliva: es útil si se lo emplea en cantidades moderadas
  • Berenjenas: se trata de un tónico digestivo que sirve para activar las funciones de la vesícula
  • Escarola y endivia: ambas tienen una sustancia de sabor amargo que sirve para vaciar de forma natural la vesícula
  • Aguacate: protege al hígado de las sobre cargas tóxicas y aumenta el poder de limpieza del tratamiento que elijas.
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Como últimas recomendaciones: reduce las porciones que consumes, evita el alcohol, la carne roja, los lácteos y los productos refinados, bebe suficiente agua y realiza una rutina de ejercicio moderada.
Imágenes cortesía de Maxpax, Dan McKay y Jaanus Silla.