viernes, 17 de febrero de 2017

"Once Razones Científicas que Demuestran que Tener Gatos es Bueno Para la Salud".

Tener gatos es bueno para la salud.

Alegraos fans de los felinos: 
vuestro gato no sólo es una bola de pelo suave y achuchable; 
también es perfecto para vuestra salud.
Hasta las personas que se inclinan por la especie canina conocen los beneficios de tener mascotas. La ciencia demuestra que los animales pueden ayudar a prevenir alergias en los niños, evitar infecciones respiratorias, mejorar el estado de ánimo e incluso aumentar la autoestima.
Independientemente de si eres una loca de los gatos o un obseso por los felinos, estás de suerte. Prepárate para celebrar los numerosos beneficios de tener un gato, dejando a un lado todos los estereotipos negativos.
Mantienen sano el corazón.
Según un estudio realizado en 2008 por investigadores del Instituto Stroke de la Universidad de Minnesota, los dueños de gatos tienen menos probabilidades de morir de un ataque al corazón. Tras monitorizar a casi 4500 personas (tres de cada cinco participantes tenían gato) durante un período de 10 años, los investigadores pudieron determinar que los dueños de gatos experimentaban una reducción del riesgo de muerte por ataque al corazón del 30% en comparación con los participantes que no tenían gatos. Otro estudio de 2009 también llegó a la conclusión de que tener gatos está asociado a una disminución del riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares.
Casi se puede decir que inventaron la siesta.
Estos dormilones no sólo valoran la importancia del sueño, sino que además están monísimos cuando duermen. Hay estudios que demuestran que una pequeña cabezada a mediodía puede activar tu estado de alerta, la memoria, la creatividad, la productividad y el buen humor en general. Así que si no sacas tiempo para echarte una siesta solo, quizás la opción de acurrucarte junto a tu amigo peludo te convence para descansar 20 minutos al día.
No permiten que el fracaso se cruce en su camino.
Por muchas veces que caigan, los gatos siempre encuentran la forma de levantarse y volver a intentarlo. Tienen un espíritu de resiliencia y probablemente sepan mejor que nosotros que los errores no nos incapacitan para conseguir el éxito que ambicionamos a largo plazo. Por algo se dice que tienen siete vidas.
Sus ronroneos te calman de forma natural los nervios.
Los estudios señalan que el ronroneo de los gatos ayuda a reducir el estrés del dueño, así como su tensión arterial. Además, los gatos pueden producir vibraciones de entre 20 y 140 hercios al ronronear, una frecuencia considerada beneficiosa para una gran variedad de enfermedad, según la Scientific American. ¡Como si necesitaras un motivo más para rascarle detrás de las orejas!
Viven el momento.
“He vivido con varios maestros Zen; y todos eran gatos”.
Eckhart Tolle
Es evidente que llevan una vida mucho menos estresante que sus homólogos humanos, pero eso no nos impide alabar su capacidad innata para mantener perfectamente la calma, a veces durante horas, y apreciar el momento presente. Desde su codiciado puesto sobre el alféizar de la ventana hasta su lugar reservado sobre la estantería, ven el mundo pasar con tranquilidad. Nosotros también podemos cultivarla interminable lista de beneficios de la meditación si decidimos seguir su camino.
Te hacen reír como nunca pensaste que sería posible.


Cualquier persona que tenga gatos te dirá que estas criaturas son tan divertidas como monas. Ya sea por un percance jugando o por algún epic fail en toda regla, resulta imposible no reírse (un poco a su costa) y aprovechar así los beneficios de los ataques de risa. El año pasado, investigadores de la Universidad Loma Linda de California descubrieron que con sólo ver 20 minutos de vídeos divertidos se reduce nuestro nivel de cortisol de forma considerable y contribuía a mejorar la memoria a corto plazo de los participantes más mayores. Otra investigación asociaba la risa a un corazón y un sistema inmune más fuertes.
Nos enseñan la importancia de una toma de decisiones estratégica.
“Si los animales pudieran hablar, el perro sería un tipo bocazas, 
pero el gato tendría la elegancia de no decir nunca una palabra de más”. 
 Mark Twain
A diferencia de sus enemigos-amigos caninos que se lanzan a la mínima oportunidad para salir corriendo por la puerta, para cazar la pelota por el pasillo o para devorar la bolsa de chuches derramadas por la cocina, los gatos tienden a elegir sus batallas con mucho más cuidado. Se toman más tiempo para observar, pensar y ponderar antes de decidir si la atracción de ese momento realmente merece su atención. También se mueven con más intención cuando escalan alturas aparentemente imposibles y encuentran la forma segura para bajarse de ahí después. Son reflexivos, estrategas y deliberados: justo los rasgos que sus dueños valoran y que les encantaría dominar.
Pueden ayudar a personas con autismo a comunicarse.
A los niños y adultos con autismo a veces les cuesta comunicarse con el mundo de su alrededor. No obstante, se ha demostrado que la terapia con animales es una herramienta muy útil de aprendizaje, ya que muchas personas autistas sienten una conexión con los animales más fuerte que las demás personas. Un estudio realizadoen Francia en 2012 analizó a 40 niños autistas y a sus mascotas y descubrió que los niños se sentían más tranquilos y podían socializar con más facilidad que los que no tenían mascota. Relacionaron este cambio con un incremento de producción de la oxitocina, una hormona que puede ser generada al acariciar a los gatos y que aumenta los sentimientos de confianza y amor.
Iris Grace Halmshaw, la niña británica de cinco años que aparece en la foto de arriba, fue diagnosticada de autismo en 2011. Su gata Thula la ha ayudado a ganar la confianza suficiente para hablar con las personas de su alrededor, además de como fuente de inspiración en sus pinturas, otro componente de su terapia.
Ayudan a luchar contra la depresión.
La relajación de acariciar a un gato en tu regazo no sólo apacigua tu estrés. Se sabe que esa compañía tangible mejora el estado de ánimo y sirve como distracción positiva para los que luchan contra los trastornos de la depresión. Más allá de su compañía, las mascotas contribuyen a seguir una rutina, mantener la responsabilidad y la actividad social en días que nos costaría más hacerlo. Aunque todas las mascotas nos pueden ayudar a superar una depresión, los gatos son especialmente tranquilos y pacíficos, y estas características pueden ser contagiosas para sus dueños.

Saben que lo de volverse loco de vez en cuando no está nada mal.


“Los gatos tienen una honestidad emocional absoluta:
 los seres humanos, por algún motivo, 
pueden ocultar sus sentimientos, pero un gato no”.
– Ernest Hemingway.
Aunque los gatos son famosos por su serenidad y su calma, no les asusta perderla por completo -tanto física como emocionalmente- cuando se les dispara el ánimo. Y resulta que esto también puede ayudar a sus dueños. Un estudio realizado en 2012 por la Harvard School of Public Health descubrió que acumular emociones negativas puede ser tóxico para el cuerpo, incrementando el riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular o por cáncer. En cambio, los psicólogos revelaron que sentimientos negativos como la tristeza, la ansiedad, el enfado y la culpa pueden ser muy positivos cuando la persona se permite expresar sinceramente lo que está sintiendo.
Suprimen la sensación de soledad con un amor incondicional.
“Qué mejor regalo que el amor de un gato”. 
 Charles Dickens.
Hasta el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades reconoce que uno de los mayores beneficios de tener mascota es su capacidad para calmar nuestro sentimiento de soledad. A veces son quienes mejor saben escuchar después de un día complicado, y su cara cuando cruzamos la puerta nos recuerda que siempre hay alguien emocionado por vernos. Según investigadores de las Universidades de Miami y Saint Louis, las mascotas pueden cumplir las necesidades sociales de una persona al igual que la compañía de otros humanos.