miércoles, 4 de mayo de 2011

"Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra".Dr. Mario Alonso Puig.


Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. "Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.

- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

- ¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

- ¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto manteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

- ¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

- ¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

- Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

- Más recursos...

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

-¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

- Deme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

- Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Entrevista que La Vanguardia Digital le realizó al Dr. Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

martes, 3 de mayo de 2011

Cabaret Místico: "Tres Sabias Historias".


1) Un Maestro Zen, sabio, santo, está agonizando. Sus discípulos le ruegan:
-¡Maestro, díganos sus últimas palabras!
Y el monje, antes de lanzar su último suspiro, grita:
-¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir!

En verdad no es el Maestro Zen, en su esencia , el que no quiere morir, sino cada uno de sus cuatro egos. Él, es un ser que ha realizado su consciencia cósmica, y que observa su cuerpo y sus otros tres centros, de manera objetiva. Deja que su cuerpo se exprese: “No quiero envejecer, no quiero podrirme, no quiero dejar de ser materia”.

Deja que su centro intelectual proteste: “No quiero desprenderme de mis palabras, no quiero sumergirme en la nada, no quiero cesar de ser”. Deja que su centro emocional se queje: “No quiero cesar de ser amado, no quiero soltar los lazos que me atan a tantos queridos seres y cosas”. Deja que su centro sexual exclame: “No quiero perder el poder, no quiero nunca más desear, nunca más crear”… Estas cuatro partes del
Maestro, no son el Maestro: éste acepta con tranquilidad morir porque sabe que todo es efímero, que todo es ilusión, que todo tiene la calidad de los sueños. En verdad ha sobrepasado las fronteras de sus cuatro Yo y ha llegado a la consciencia impersonal. No se identifica ni a su cuerpo ni a sus tres centros, no quiere obtener algo ni ser algo, no le importa que lo consideren Maestro, no le importa el Zen, no le importa ser admirado, no le importa que lo recuerden. Lo único que le importa es ser lo que ese impensable que llaman Dios quiere. Mientras lanza su último suspiro, fija la totalidad de su atención en ese algo inmensamente misterioso, ese terreno desconocido, que ha sido él mismo, y se sumerge en la luz eterna.

2) En un campo donde crece un bosque de árboles frutales, llegan multitudes a comer sus frutos. Los árboles así despojados, no pueden reproducirse y el terreno amenaza convertirse en un desierto. El rey entonces da la orden de que sus súbditos cesen de comer frutas. Los árboles crecen, se reproducen, pero como nadie come sus frutos, se secan.

Una verdad es útil solamente en un momento dado, pero no es útil para siempre. Los súbditos deberían haber comido los frutos durante cierto tiempo y luego no hacerlo para darle la oportunidad a los árboles de crecer. Las ideas son dichas en una fecha precisa y en un lugar preciso. Sirven durante un período histórico y luego, si no se les abandona, se convierten en monstruosos parásitos que impiden el desarrollo de la humanidad. Por ejemplo, las familias transmiten a las nuevas generaciones muchas antiguas verdades que, por obsoletas, se han hecho dañinas.

3) La obscuridad llega ante Dios y se queja:
-La luz me persigue, me hace daño.
Dios le responde:
-Llamaré a la luz para que se explique.
Cuando la luz llega, la obscuridad desaparece.

Gracias a esta historia podemos comprender la enigmática frase que dicen los Maestros Zen: “Si me buscas, no me encuentras, Si no me buscas, me encuentras”. Todos nosotros, por haber padecido las antiguas verdades que nos transmiten la familia, la sociedad y la cultura, nos sentimos incompletos. Nos parece vivir en un calabozo mental. Pero el cerebro es infinito, compuesto de millones y millones de neuronas, de las que sólo unas pocas utilizamos durante la vigilia. La unión de esas pocas neuronas forma nuestra individualidad limitada. Vivimos sin saber lo que realmente somos. Para conocernos debemos partir a la conquista de esas regiones misteriosas que forman nuestro verdadero ser. Si somos pacientes y perseverantes, las neuronas comienzan a unirse, formando redes de más en más vastas, haciéndonos vivir libremente en medio de un universo infinito.

Pero, como la oscuridad de nuestra historia, esto nos aterra, porque la liberación mental provoca la muerte de nuestra individualidad cotidiana. Estamos acostumbrados a decir “yo soy yo”, “yo pienso siempre esto, siento esto, deseo esto, necesito esto”, nos sentimos seguros, en cierta manera, porque creemos conocernos. Despertar hacia lo desconocido que somos, nos provoca el miedo a la locura, el miedo a lo incierto, el miedo a perder la definición delante de los seres que amamos, el miedo a ser expulsados de nuestra familia y nuestra sociedad. Nos refugiamos, entonces, en la inercia. Mendigamos a falsos Maestro dosis de aspirinas metafísicas, que nos quiten la angustia, pero que no nos cambien. Decoramos nuestra cárcel mental con cuadros que representan a ventanas abiertas y con espejos.

Te propongo este ejercicio:

Ponle un nombre a tu Ser esencial, lo más sublime que puedas. Y luego bautiza tus cuatro egos con nombres ridículos. Al intelecto, yo lo llamé durante mucho tiempo: “Don Navaja, el Inquisidor castrador” . Una amiga mexicana, de carácter muy colérico, le llamo a su centro emocional “La generala Doña Pancha Villa”… No te doy más ejemplos para que apliques libremente tu imaginación creativa. Cuando hayas bautizado a tus egos intelectual, emocional, sexual y corporal, te darás cuentas que tienes muchos otros sub-egos, tales como el egoísta, la maniática, el acomplejado, la tímida, el glotón, etc. Bautízalos a todos. Este ejercicio te hará progresar porque podrás, de manera objetiva, identificar esas desviaciones y sufrir mucho menos diciéndote , cada vez que alguna de ellas te posea “¡Este no soy yo!¡Esta no soy yo!”.
Alejandro Jodorowsky.
Imagen: Álvarez Cebrián

lunes, 2 de mayo de 2011

Nuestro Cerebro Puede Pensar También Con Lógica Cuántica: La Fantasía, La Imaginación, La Intuición, Los Sueños, La Magia…


¿Estamos ante un salto científico?

Ante un cambio de paradigma. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista…

¿Cómo ve la realidad la física cuántica?

¡Como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en
que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

¿Cómo es eso?

La conciencia del observador interfiere en el comportamiento de las partículas elementales, que reaccionan a la observación. Así, si esperas que una partícula subatómica se comporte como onda, ¡lo hace! Y si esperas que lo haga como corpúsculo, ¡lo hace!

¿Conclusión?

Que la ciencia no puede ya afirmar: “La realidad es tal verdad objetiva”. Hoy debe decir: “La realidad no es tal verdad fija y objetivable, es voluble y cambiante al observarla”.

Ser científica y física cuántica, ¿afecta a su manera cotidiana de ser?

Sí, en tres aspectos:
uno, me induce a pensar de modo más creativo, lateral;
dos, me impulsa a actuar sin victimizarme, a construir mi realidad;
y tres, me ayuda a sentir que estamos todos entrelazados.

¿Comprenderemos mejor el funcionamiento del universo con todo esto?

Es lo que anhelan los artistas, los místicos y los científicos: anhelamos lo mismo… Y cada día nos parecemos más.

Extracto de una entrevista con Sonia Fernández-Vidal, física cuántica en La Vanguardia
Imagen: Alex Cherney

Símbolos de Meditación: La Travesía del Camino.



Os dejo una explicación de los símbolos de la meditación: La Travesía Del Camino.

El camino puede simbolizar nuestro camino en la vida. Dependiendo de si es ancho, estrecho, bonito, feo, de la dirección que sigue e incluso, de si es peligroso , podemos asociar unas características u otras. Un camino recto y que sube puede significar que estás haciendo progresos. Un camino tortuoso puede significar que te has desviado del camino o que no te sientes seguro del rumbo de tu vida.

Desde la antigüedad los árboles constituyen uno de los símbolos más comunes a las tradiciones, el árbol de la vida, el árbol de la ciencia. También pueden ser un símbolo que muestra nuestra evolución personal. Las raíces estarían relacionadas con nuestra vida terrenal, mientras que las ramas y partes superiores del árbol pueden simbolizar nuestra conciencia superior. Cada árbol tiene sus propias características. Crece recto o torcido? Viejos, nudosos, gruesos, pueden sugerir fortaleza, sabiduría. Delgados pueden simbolizar flexibilidad, adaptación. Los árboles también pueden hacer referencia a cuestiones familiares, árbol genealógico, a la herencia familiar y al tipo de lazos familiares establecidos en la infancia.

Casa: Lo más habitual es que una casa represente nuestro Yo físico. La primera casa que tenemos al encarnarnos es el seno materno y, además, nuestro propio cuerpo. Cada parte de una casa representa un aspecto personal. La cocina puede representar alimento, nutrición o creatividad. El vestíbulo una zona de paso. El lavabo es donde se elimina lo viejo y nos purificamos. El sótano puede significar el subconsciente y la buhardilla el superconsciente. Las cosas que suceden en nuestra casa suelen ser un reflejo de la propia vida por ejemplo, las cañerías atascadas pueden relacionarse con un bloqueo emocional. Una casa desordenada puede estar asociada a la necesidad de poner orden en la vida o que hay que deshacerse de algunas cosas.

El círculo
es un gran símbolo, significa armonía, belleza, totalidad, integridad. El círculo sagrado de la vida en la tradición indígena americana también se conoce como gran rueda medicinal y representa todos los ciclos interminables de la vida. La muerte y el renacimiento, el principio y el fin, los cuatro puntos cardinales, los cuatro elementos. Un circulo también puede simbolizar la sensación de estar avanzando en círculos o de sentirse atrapado en un círculo vicioso.

Los animales pueden significar una parte instintiva y primaria del ser, un animal salvaje y feroz puede representar la parte más peligrosa y agresiva de la naturaleza. Si es un animal domestico puede ser símbolo de expresión controlada de su naturaleza instintiva. Un animal salvaje y libre puede ponernos en contacto con la naturaleza.

Las flores pueden significar belleza y revelación. También pueden estar asociadas con la energía sexual femenina. Por ejemplo, las rosas rojas pueden significar amor y romanticismo, las margaritas frescura e inocencia.

La llave es un símbolo muy poderoso. Sirve para abrir una puerta tanto en el plano espiritual como en el plano físico. Según el tipo de llave, si es grande o pequeña, vieja o nueva podemos obtener información de lo preparado que se está para atravesar nuevas puertas de percepción. También puede estar asociada a la vibración sexual masculina y a la energía Yang.

Meditación "La Travesía del Camino". http://www.youtube.com/watch?v=SXKZk2SvwTU

David Parejo.
De Terapia Regresiva - Psicología Transpersonal (Facebook).

Cabaret Místico:"Consejos para Vivir Mejor en Pareja".


Un hombre entra a un bar y pide dos whiskys, uno para él y uno para su amigo que no está, y se los bebe. Regresa cada día para repetir la misma cosa. Al cabo de un tiempo, llega un poco triste y sólo pide un whisky. El barman le pregunta: “¿Hoy no quiere un whisky para su amigo?” El hombre le responde “No, mi amigo ha dejado de beber”.

Este chiste es interesante: habla de una pareja. En ella existe la persona real que comparte nuestra vida, y la misma persona pero imaginaria que habita en nuestro espíritu. Como es imposible conocer a un ser humano totalmente -porque él mismo es incapaz de conocerse totalmente- le implantamos nuestra visión interior, que es limitada porque corresponde a nuestra manera de ver a los seres y a las cosas… Si queremos que nuestra pareja mejore, lo primero que tenemos que hacer, es revisar la imagen que tenemos de ella y darnos cuenta hasta qué punto los defectos que le adjudicamos son los nuestros. Si nos damos clara cuenta de esto, le diremos a la persona real:

“Te prometo que te dejaré ser lo que en verdad eres, y no lo que yo quiero que tú seas. De ninguna manera trataré de que seas como yo, de que veas el mundo a través de mis ojos. Nunca te culpabilizaré por no responder a mis exigencias narcisistas. Cuando tú eres lo que eres, sin permitirme que yo te impida de serlo, enriqueces mi vida…

“Te prometo que te respetaré siempre, dejando que me ames de la manera en que tú amas. Me doy cuenta que todas las personas que buscan a su “alma gemela” tienen un nudo homosexual no resuelto. Buscan a alguien completamente igual, un espejo. Cuando amamos de verdad buscamos la diferencia complementaria…

En el terreno sexual, te permitiré que desees lo que naturalmente deseas. No haré un drama porque rechazas una solicitud mía. En la sexualidad hay cuatro vías: la oral, la vaginal, la anal, la manual. Tú tienes el derecho de pedir lo que te satisface, sea el fantasma erótico que sea, y también tienes el derecho de decirme no. Si esto sucede, ambos tenemos el derecho de buscar satisfacción con otras personas, sin que esto signifique la ruptura de nuestra pareja…

En el terreno material, te prometo que nunca invadiré tu espacio personal, tu rincón de soledad secreta. Respetaré tu territorio, así como tú respetarás el mío. Hacer todo juntos, como dos animales en fusión, es una enfermedad. Tendremos un territorio común, pero siempre conservando un espacio personal donde podremos aislarlos cuando tengamos necesidad de reencontrarnos con nosotros mismos… Si trabajas, estaré feliz de tu prosperidad, sin ponerme en competencia con ella. Aceptaré tu creatividad, la admiraré, pero sin intervenir en ella queriendo ser tu sola inspiración.

“Si realizamos todo esto, tendremos una prosperidad sana, una vida sexual sana, un amor sano y pensamientos sanos… “.


Alejandro Jodorowsky,Cabaret Místico.

domingo, 1 de mayo de 2011

Mil “Días De”


Unos grandes almacenes inventaron “días de” hasta completar 365. Día del amigo, de los enamorados, la madre, el padre, los abuelos, vecinos, alcalde, suegros, cuñados, compañero de trabajo, conductor de autobús, profesor, terapeuta, minero, bombero, veterinario, enfermero, cura, jefe, tendero, nieto, primo, bloguero… Todos los días del año incluidos los domingos, abrían sus puertas con decorados y promociones en consonancia con el “día de” de turno. Los habitantes de la comarca, hipnotizados por la publicidad, ocuparon muchísimo tiempo y gastaron grandes cantidades de dinero en sus almacenes durante más de mil días.

Tuvo que llegar el 29 de febrero de un año bisiesto para que los consumidores tomaran conciencia de aquella locura y se dieran cuenta que el mejor de los regalo para la persona que se ama no consiste en comprar un presente, sino en estar presente.

Plano Creativo.

Cabaret Místico 14- APRENDER A CAER. Alejandro Jodorowsky.


Cuando mi padre me dijo “En la vida yo triunfé porque aprendí a fracasar”, tuve dificultad en comprenderlo, creyendo que me hacía una apología del fracaso. Me di cuenta, algunos años más tarde, de lo que en verdad quiso decirme cuando leí en una entrevista del mayor fabricante de aviones de Francia Marcel Dassault: “Antes de llegar a ser multimillonario, me arruiné tres veces”… A partir de entonces me dije: “Fracasar es sólo cambiar de camino” y también “Todo fracaso es una oportunidad”, la oportunidad de conocerse mejor a sí mismo, vencer el orgullo, tomar a la derrota como un desafío, desarrollar fuerzas que teníamos reprimidas, darnos una meta que nos corresponde mejor, aceptar que no somos perfectos como los dioses, sino excelentes, es decir , seres capaces de hacer lo que hacen lo mejor que pueden, aceptando sus errores.

Volviendo a mi padre: fue un hombre competitivo, aplastante, imbuido de su rol de padre todopoderoso, incapaz de aceptar que su pequeño hijo podría enseñarle algo o ser mejor que él en algo. En cualquier actividad que hiciéramos juntos, deportes, juegos, conversaciones, él tenía que ganar… Fue un aprendizaje rudo que me enseñó lo que nunca debía hacer con mis propios hijos. Con ellos organicé un juego inspirado en el Sumo japonés: dibujábamos un círculo en el suelo y dentro de él luchábamos para ver quién expulsaba al otro de ese sitio. Con gran disimulo, muchas veces dejé que me ganaran, sin que se dieran cuenta que me dejaba ganar. Así borré de sus mentes que el padre, y luego los jefes o los políticos dictadores, son monolitos estables como montañas, imposibles de ser expulsados de nuestra vida.

Constatando que la raíz inconsciente de toda depresión es la impotencia de derrumbar a quien nos oprime, inventé un deporte liberador al que, por humor, bauticé con un nombre estilo japonés: “Ukemi-do”, el arte de caer.

Las artes marciales son artes mortales acompañados de la sílaba “do”, vía, sabiduría, filosofía: Aiki-do, Karate-do, Ju-do, Ken-do, etc. Es un vieja tradición que exalta el triunfo sobre un adversario, la competición. Perder una discusión, un combate, un juego, deprime.Y nuestra sociedad capitalista, tarde o temprano, nos sumerge en el miedo de perder. Me dije: ¿Cómo puedo sanar la depresión?. Un deprimido es una persona herida psicológicamente, que atormentada por el fracaso, (toda su vida recibió órdenes de hacer lo que no quería, y de no hacer lo que quería), va a escabullirse por una serie de desvíos defensivos para no enfrentar las causas de su sufrimiento. En lugar de entregarse a la crisis, (oportunidad de morir y renacer), va a resistir con desesperación… Tuve entonces la idea de crear el Ukemi-do, deporte de aprender a caer.

Cuando se aprende a caer, automáticamente se aprende a levantarse. Nos dejamos caer, es decir simbólicamente nos entregamos al sufrimiento, lo contrario de la depresión, que es el resultado de no abandonarse a la toma de conciencia: permanecemos con el ego artificial que nos embutieron desde que nacimos, cargando a todo el clan familiar sobre la espalda, y a la sociedad con sus prejuicios sexuales, sus trampas económicas, su política corrompida, su lucha contra los otros, su culto al egoísmo. En el Ukemi-do no luchamos. Relajando nuestro cuerpo, nos dejamos caer con toda confianza, tal como lo hacen los niños o los borrachos. Si descubrimos el placer de dejarnos caer a la tierra, el suelo se hace amable y nos recibe con delicia. Nos entregamos a la fuerza de gravedad, sentimos la atracción terrestre como una tierna caricia. Si nos despojamos de la dignidad de adultos, no nos parece grave caer. Hay infinitas formas de hacerlo. Pulverizamos la dignidad, el orgullo, la obligación de ser perfectos. En el fondo, la depresión es una falta de humildad… En el Tarot, dos cartas nos recomiendan aceptar la caída: El Colgado y La Torre. El Colgado cae hacia sí mismo. En la Torre, dos personajes se liberan del mundo artificial y caen hacia la verdad, simbolizada por el paisaje: tocan la tierra.

Una vez que tomas gusto a dejarte caer, puedes comenzar a caer en pareja, de preferencia con un ser que amas. Caer juntos, adaptándose, es una excelente terapia para las parejas en crisis. Cesamos de discutir, colaboramos para caer sin hacernos daño, olvidamos los problemas de ego, nos lanzamos al vacío juntos, descubrimos la complicidad. Realizado esto se puede entonces caer en grupos. Muchos amig@s abrazados obtienen un tremendo gozo cayendo en pelotón al suelo. Si es posible, este grupo puede ser formado por la familia: abuelos, padres, tíos, hermanos, niños, ¡plaf! cayendo todos juntos, un placer paradisíaco.

Cuando ya pierdes el miedo, la absurda dignidad, y aprendes a dejarte caer sin ofrecer resistencias, puedes hacerlo llevando en las manos una copa de cristal fino, o un objeto frágil y precioso , teniendo la alegría de ser capaz de no quebrarlo. Las madres pueden aprender a caer con su bebé.

A una persona deprimida, si le das una tarea preciosa, una finalidad importante, puede aliviarse. A una señora que se sentía por completo separada del mundo, le propuse que se disfrazara de payaso y fuera a divertir niños cancerosos a un hospital. Podemos aplicar el Ukemi-do a la sociedad en que vivimos. Una sociedad que tiene que aprender a caer porque siendo masculinista, su ideal es ser como un falo que siempre debe estar erguido. Todo el mundo está adiestrado a competir, a no caer incluso frente a sí mismo. Le tememos al fracaso. Y le tememos al triunfo porque este se obtiene aprendiendo a fracasar… De caída en caída, de fracaso en fracaso, nos hacemos fuertes y entonces triunfamos. El triunfo mayor es triunfar de la muerte, creándonos una conciencia inmortal.

Alejandro Jodorowsky,Cabaret Místico.