lunes, 8 de abril de 2013

"Método Para Que te Leas el Tarot Tu Mism@".



Durante mis numerosos años de estudio y práctica del Tarot, lo más difícil que he encontrado es leerme el Tarot a mí mismo. Creo que a todos los tarólogos les sucede igual: es casi imposible verse en forma objetiva, tenemos una marcada tendencia a engañarnos a nosotros mismos. Si la respuesta de los Arcanos no nos conviene, nos damos excusas tales como: “Mezclé las cartas en forma distraída” , “Hoy no estoy bien concentrad@”, “¡Este Tarot se está burlando de mí!”. Te daré un método para que apliques algo que ya sabes: el Tarot es un espejo que te otorga las respuestas que ya llevas en tu inconsciente. Si no te conoces bien, es porque no te atreves a hacerte las preguntas que despertarían a las respuestas que te ocultas… Si quieres solucionar lo que estás padeciendo, te daré una forma de utilizar los 22 Arcanos Mayores que te ayudará a enfrentar las preguntas que quizás dudas en hacerte. 
Trata, cuando recibas estas preguntas, de concentrarte y responderlas con la mayor sinceridad, profundidad y valentía posibles… Mezcla los Arcanos durante cinco minutos y luego deja reposar el paquete. Toma un Arcano cada día, -la experiencia durará 22 días- y responde a las preguntas que te hace.

Alejandro Jodorowsky.
───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL LOCO.- 
¿Cuál es tu meta en la vida? 
¿De qué o quién quieres liberarte? 
¿Qué es lo que verdaderamente quieres ser o hacer? 
¿Qué te prohibes?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL MAGO.- 
¿Cuales son mis valores y opciones?
¿Qué es lo que debo elegir y qué es lo que debo eliminar? 
¿Qué estoy comenzando? 
¿A quién o quienes estoy engañando?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
LA PAPISA.- 
¿Qué acumulo?
 ¿Qué oculto? 
¿Qué guardo en mí, puro e intacto? 
¿Qué relación tengo con mi madre? 
¿A quién o qué critico sin cesar?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
LA EMPERATRIZ.- 
¿Qué estoy creando?
 ¿Qué se está desarrollando en mí? 
¿Quiénes me aman, a quiénes amo?
 ¿Cuáles son las experiencias que me permito hacer?
 ¿Me atreveré?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL EMPERADOR.- 
¿Estoy satisfecho con mi trabajo? 
¿Cuido bien mi salud? 
¿Vivo en un territorio que me agrada? 
¿Qué estoy construyendo, a quién le estoy dando trabajo?
 ¿Soy útil para los otros? 
¿Qué relación tengo con mi padre? 
¿Hay algo que me interese más que el dinero?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL PAPA.- 
¿Es justo lo que desde niño me han enseñado o hecho creer? 
¿Aparte de triunfar materialmente, tengo un ideal espiritual? 
¿Si existiera un Dios, cómo sería?
 ¿Puedo enseñarle algo a los otros? 
¿Puedo sanar o consolar a alguien?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL ENAMORADO.- 
¿Cómo van mis relaciones emocionales?
 ¿Tengo una verdadera pareja? 
¿Quién es la persona que más amo? 
¿Soy feliz?
 ¿Las personas que frecuento me alegran la vida?
 ¿En qué me siento insatisfech@?
 ¿Me gusta lo que estoy haciendo?

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EL CARRO.- 
¿De dónde vengo, donde estoy, adónde voy?
 ¿Estoy logrando realizar lo que me había propuesto?
 ¿Estoy triunfando o estoy fracasando?
 ¿Cuál es la sabiduría o doctrina que me guía?
 ¿Creo verdaderamente en lo que digo que creo? 
¿En qué me admiro, en qué desprecio?
 ¿Cuáles son mis aliados?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
LA JUSTICIA.- 
¿Qué debo cortar de mi vida?
 ¿Qué ideas debo eliminar? 
¿De quién o quiénes me debo separar? 
¿Qué debo equilibrar, armonizar? 
¿Me estoy dando lo que merezco? 
¿A quién debo castigar? 
¿De qué me siento culpable?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL ERMITAÑO.- 
¿En qué o quién creo? 
¿Qué es lo que más sé? 
¿De qué o quien me estoy alejando? 
¿Qué es lo que deseo enseñar?
¿Estoy en crisis con quién o con qué?
 ¿Qué debo sacrificar o abandonar? 
¿Hacia dónde voy, diciéndome que no sé hacia donde voy?
 ¿Por qué he provocado mi soledad?

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LA RUEDA DE FORTUNA.- 
¿Qué ciclo de mi vida ha terminado?
 ¿Qué debe cambiar? 
¿Qué o quién me puede ayudar? 
¿Cuáles son mis oportunidades? 
¿Qué es lo que no ceso de repetir? 
¿Me dejo abatir por el fracaso o lo tomo como un cambio de camino? 
¿Qué es lo que me ata enfermizamente al pasado?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
LA FUERZA.- 
¿Qué clase de fuerza es la que tengo:
 fuerza intelectual, fuerza emocional, fuerza sexual-creativa, fuerza material? 
¿Me propongo con mis ideas cambiar el mundo? 
¿Me siento ignorante o tant@? 
¿Me propongo dar mi amor? 
¿Me siento egoísta? 
¿Me propongo realizar mis deseos? 
¿Me siento impotente o frígida? 
¿Me propongo realizarme?
 ¿Me siento cobarde?
 ¿Qué es lo que debo domar?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL COLGADO.- 
¿Qué debo sacrificar?
¿De quién o qué debo alejarme?
 ¿Qué es lo que debo darme a mí mism@? 
¿Qué es lo que debo estudiar? 
¿A qué o quien le tengo rencor? 
¿De qué o quien estoy siendo víctima? 
¿Qué es lo que estoy ocultando? 
¿Qué es lo que debo cesar de hacer o de soportar?

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LA MUERTE.- 
¿Qué debe morir en mí? 
¿Qué debo soltar? 
¿Qué es lo que se está transformando en mí? 
¿Cuál es la razón de mi profunda rabia? 
¿Si no se me pudiera castigar, a quién mataría o haría desaparecer?
 ¿Qué revolución deseo hacer?

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TEMPERANCIA.- 
¿Quién me puede proteger? 
¿A quién protejo yo? 
¿Qué relación debo establecer conmigo mism@? 
¿A quién debo sanar? 
¿Cuáles es mi principal herida emocional? 
¿Quién o qué me hizo perder la fe? 
¿Creo en la bondad y la practico?

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EL DIABLO.- 
¿Cual es la pasión que me tiene amarrado? 
¿Qué deseo sexual reprimo en mí?
 ¿A quién me he vendido? 
¿Que tentación me obsesiona? 
¿Cuál es mi capacidad creativa? 
¿Qué valores que considero negativos en mí, 
debo en verdad utilizar para lograr lo que quiero? 
¿De qué prejuicios inculcados por una religión debo liberarme?

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LA TORRE.- 
¿De qué o quién, después de estallar un conflicto, me separo?
 ¿Que es lo que se está derrumbando en mi vida?
 ¿De qué encierro fui capaz de escapar?
 ¿Cuáles son las energías que se están liberando en mí?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
LA ESTRELLA.- 
¿He encontrado mi lugar ideal, el territorio donde me realizo?
 ¿Hacia quien o hacia donde debo dirigir mi energía? 
¿Amo a mi planeta y lucho por salvarlo de la industria nociva? 
¿Soy capaz de aceptar el éxito? 
¿Nunca termino lo que comienzo o si lo termino hago todo para destruirlo?

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LA LUNA.- 
¿Cual es mi capacidad para receptiva?
 ¿Soy capaz de admirar los valores de los otros?
 ¿Tengo la modestia de aceptar mi gran valor espiritual? 
¿Cuál es mi ideal imposible? 
¿Le tengo miedo a la locura? 
¿Soy capaz aún de gestar algo? 
¿Reconozco a alguien como superior a mí? 
¿Soy una madre no posesiva ni invasora?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL SOL.-
¿Qué me da la energía, la alegría, el éxito? 
¿Comparto todo lo que soy y lo que tengo? 
¿Puedo aceptar el éxito sin destruirme? 
¿Estoy construyendo algo nuevo e importante? 
¿Soy capaz de dejar atrás el pasado y comenzar una nueva vida?
 ¿Confío en el otro o la otra? 
¿Soy un padre presente, generoso y cariñoso para mis hijos?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL JUICIO.- 
¿Qué está renaciendo en mí? 
¿Cuáles son los deseos irresistibles que me dominan?
 ¿Me siento capaz de crear una familia feliz?
¿Con quien estoy colaborando para hacer algo
 que nos lleve a una realización superior? 
¿Acepto en convertirme en humilde canal de los deseos del cosmos?

───────»♣ ☆  ☆ ♣«───────
EL MUNDO.- 
¿Cuál es el resultado de todo lo que he hecho y que cambios produce en mí? 
¿Me siento relizad@?
 ¿Me siento encerrad@ en un mundo obsoleto?
 ¿Acepto la simple felicidad de estar viv@? 
¿Me junto con personas que me alegran la vida
 o con personas que me conducen a la destrucción?.


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"Los Diez Ladrones de tu Energía"



Tenemos una carga de energía asignada, Armstrong le llamaba los latidos contados de cada cual; es nuestra responsabilidad utilizarla con medida y no desperdiciarla. Somos conductores de la fuerza Divina, tendremos acceso a ella siempre y cuando estemos conectados conscientemente, eliminando algunas interferencias: 

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Las deudas no caducan con el tiempo, aunque la ley te proteja; sé responsable, es mejor hacer un plazo de céntimo a céntimo, que perder tu preciada energía y tu palabra.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas. Aunque no debes de huir de responsabilidades y no todo el tiempo es factible, muchas veces por puro control o por no darnos el permiso, seguimos perdiendo tiempo en nimiedades y abandonando lo verdaderamente significante en nuestras vidas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad. La naturaleza, tiene ritmos y tu vida también. No actuar en el momento erróneo te quita energía y no parar cuando lo necesitas, también.

6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas. Uno por uno, toma cada papel, cada recuerdo y hasta cada sueño y elige.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Toma sol por las tardes, medita, respira, báñate en el mar, haz ejercicio en la naturaleza, escucha tu cuerpo y elimina las toxinas. Haz una cita médica y mira si te faltan minerales o vitaminas. Aliméntate con comidas orgánicas (sin pesticidas) y frescas; trabaja en la prevención para evitar la crisis de una enfermedad (un aviso un cuerpo sin energía).

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja; y toma la acción necesaria. Resignarte a una situación y sentirte que no tienes control, sólo conseguirá drenarte.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Entregar a Dios, siempre puedes elegir tu camino y fluir sin apegos hasta llegar a tu orilla a salvo.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Estar conectados a Dios y su amor es la fuente más grande de energía, mientras que los miedos, el rencor y la ira son los bloqueadores más frecuentes. Enfócate en el presente, vivir en el pasado o vivir en el futuro, solo te drenan del presente. 
Recuerda que tienes una fortuna, Dios te regaló una cuenta con latidos de vida, úsalos con conciencia, no los desperdicies y serás feliz, latido por latido.

Por José Cemec.

domingo, 7 de abril de 2013

"Cambiar la Forma de Pensar". Wayne Dyer.




En lugar de limitarte a fijarte metas o plantearte deseos sobre el modo en que deseas que se desarrolle tu vida, intenta pasar al lenguaje activo de la intención. Si estás enfermo, intenta decirte a ti mismo: "Pienso curarme de esta enfermedad". Y no "Deseo ponerme bien", o "Me he fijado como meta librarme de esta enfermedad". 

El concepto de la intención, de la aplicación de la acción a tus instancias interiores, te permitirá activar aquello cuya ejecución es necesaria a fin de completar el pensamiento y convertirlo en realidad física. 

Debes hacer una clara distinción entre lo que para ti son simples deseos o esperanzas y lo que ahora tienes intención de hacer realidad. Cuando tengo la intención de curarme, y sé que es en esto en lo que pienso, suelo levantarme en seguida y hacer algo de ejercicio, aunque sólo sea dar la vuelta a la manzana. La intención puede, literalmente, convertir el pensamiento en acción. Ésta es la esencia misma de los milagros. 


Wayne Dyer.

"11 Reglas de Vida que no se Aprenden en el Colegio".


1. La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

2. Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

3. No ganarás 5,000 dólares mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.

4. Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

5. Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.

6. Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no llores por tus errores; aprende de ellos.

7. Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, lavar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo "super" que eres y lo pesados que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes, contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y closet.

8. En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesitas para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.

9. La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

10. La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

11. Sé amable con los "NERDS" (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.


Bill Gates. 


"Dolor o Sufrimiento"


El dolor es físico y un llamado de atención del cuerpo, 
el sufrimiento es mental y es debido a aferrarse o resistirse. 
Deepak Chopra. 

sábado, 6 de abril de 2013

"Percibir Sin Nombrar". Eckhart Tolle.



La mayoría de las personas tienen apenas una conciencia periférica del mundo que las rodea, especialmente cuando los alrededores son conocidos. La voz de su mente absorbe la mayor parte de su atención. Algunas personas se sienten más vivas cuando viajan y visitan lugares desconocidos o países extraños porque en ese momento su sentido de la percepción, de la experiencia, ocupa mayor parte de su conciencia que los pensamientos. Se tornan más presentes; otras permanecen completamente poseídas por la voz de su mente aún en esos momentos. Sus juicios instantáneos distorsionan sus percepciones y experiencias. Es como si no hubieran salido de sus casas. El único que se desplaza es el cuerpo, mientras que ellas se quedan donde siempre han estado: dentro de sus cabezas.

Esta es la realidad de la mayoría de las personas: tan pronto como perciben algo, el ego, ese ser fantasma, le da un nombre, lo interpreta, lo compara con otra cosa, lo acepta, lo rechaza o lo califica de bueno o malo. La persona es prisionera de las formas de pensamiento, de la conciencia del objeto.

No es posible despertar la espiritualidad hasta tanto cese la urgencia compulsiva por nombrar o hasta tomar conciencia de ella y poder observarla en el momento en que sucede. Es nombrando constantemente que el ego mantiene su lugar en la mente no observada. Cuando cesa el impulso de nombrar, e incluso en el momento mismo en que tomamos conciencia de él, se abre el espacio interior y nos liberamos de la posesión de la mente.
Tome algún objeto que tenga a la mano (un bolígrafo, una silla, una taza, una planta) y explórelo visualmente, es decir, mírelo con gran interés, casi con curiosidad. Evite los objetos con asociaciones personales fuertes que le recuerden el pasado, por ejemplo, el lugar donde lo adquirió, la persona de quien lo recibió, etcétera. Evite también cualquier cosa que tenga letras encima como un libro o un frasco, porque estimularía el pensamiento. Sin esforzarse, concentre toda su atención en cada uno de los detalles del objeto, manteniéndose en un estado de alerta pero relajado. En caso de que aflore algún pensamiento, no se deje arrastrar por él.

No son los pensamientos los que le interesan sino el acto mismo de percibir. ¿Puede eliminar los pensamientos? ¿Puede mirar sin que la voz de su mente comente, llegue a conclusiones, compare o trate de dilucidar algo? Después de un par de minutos, dirija su mirada a su alrededor, haciendo que su atención ilumine cada cosa sobre la cual se pose.

Después lleve su atención a los sonidos que se producen a su alrededor. Escuche de la misma manera como observó los objetos, algunos sonidos pueden ser naturales (el agua, el viento, los pájaros), mientras que otros son hechos por el hombre. Algunos son agradables, mientras que otros pueden ser desagradables. Sin embargo, no trate de diferenciar entre los buenos y los malos. Permita que cada sonido sea como es, sin interpretaciones. La clave, nuevamente, es el estado de alerta y atención.

Cuando miramos y escuchamos de esa manera, tomamos conciencia de un sentido de calma sutil y quizás casi imperceptible en un principio. Algunas personas lo sienten como una quietud en el fondo, otras hablan de una sensación de paz. Cuando la conciencia no está completamente absorta en los pensamientos, parte de ella permanece en su estado original informe, y no condicionado. Ese es el espacio interior.

¿Quién es el experimentador?
Lo que vemos, oímos, saboreamos, tocamos y olemos son, naturalmente, objetos de los sentidos. Son las cosas que experimentamos. Pero, ¿quién es el sujeto, el experimentador? Si usted en este momento dice, "bueno, pues claro que el experimentador soy yo, Pedro Pérez, contador, de cuarenta y cinco años, divorciado, padre de dos hijos", estará equivocado. Pedro Pérez y todo aquello con lo cual se identifique el concepto mental de Pedro Pérez, son los objetos de la experiencia, no el sujeto que tiene la experiencia.

Son tres los posibles ingredientes de toda experiencia: las percepciones sensoriales, los pensamientos o las imágenes mentales y las emociones. Son pensamientos Pedro Pérez, contador, de cuarenta y cinco años, divorciado, padre de dos hijos y, por tanto, son parte de su experiencia en el momento en que pasan por su mente. Ellos y todo lo demás que usted pueda decir o pensar acerca de usted mismo son los objetos, no el sujeto. Son la experiencia, no el experimentador. Usted podría agregar miles de definiciones más (pensamientos) acerca lo que es usted y sin duda alguna crecería la complejidad de su experiencia (y también los ingresos de su psiquiatra), pero no es ése el camino para descubrir al experimentador, el cual es anterior a todas las experiencias pero sin el que no habría experiencia.

¿Entonces quién es el experimentador? Usted. ¿Y quién es usted? La conciencia. ¿Y qué es conciencia? Esa pregunta no tiene respuesta porque tan pronto como se da una respuesta se la falsifica y se la convierte en otro objeto. La conciencia, cuyo nombre tradicional es Espíritu, no se puede conocer en el sentido normal de la palabra, y es inútil buscarla. Todo el conocimiento reside en el ámbito de la dualidad: sujeto y objeto, conocedor y conocido. El sujeto, el yo, el conocedor sin quien sería posible todo conocimiento, toda percepción o todo pensamiento, debe eludir por siempre todo conocimiento. Esto se debe a que es informe, solamente las formas son susceptibles de conocerse y, no obstante, sin la dimensión informe, el mundo de la forma sería imposible. Es el espacio luminoso en el cual emerge y se sumerge el mundo. Ese espacio es la vida que Yo Soy. Es atemporal. Lo que sucede en ese espacio es relativo y temporal: el placer y el dolor, la ganancia y la pérdida, el nacimiento y la muerte.

El mayor impedimento para descubrir el espacio interior, para encontrar al experimentador, es fascinarse con la experiencia hasta el punto de perderse en ella. Es la conciencia extraviada en su propio sueño. Es dejarse atrapar hasta tal punto por cada pensamiento, cada emoción y cada experiencia que en efecto permanecemos en una especie de ensoñación. Ese ha sido el estado normal de la humanidad durante miles de años.

Aunque no podemos conocer la conciencia, podemos reconocer en ella lo que somos. Podemos sentirla directamente en cualquier situación, independientemente de donde estemos. Podemos sentirla aquí y ahora como la Presencia, el estado interior en el cual se perciben las palabras de esta página y se convierten en pensamientos. Es el Yo soy de fondo. Las palabras que estamos leyendo y convirtiendo en pensamientos son la parte delantera del escenario y el Yo Soy es el telón de fondo, el substrato, la base subyacente de toda experiencia, pensamiento y sentimiento.


Eckhart Tolle.