jueves, 15 de octubre de 2026

"Yo Soy". Neville Goddard.

YO SOY 
Mas todas las cosas, 
cuando son puestas en evidencia por la luz, 
son hechas manifiestas; 
porque la luz es lo que manifiesta todo.
 Efesios 5, 13 

La «luz» es conciencia.
 Conciencia sólo hay una, pero se manifiesta 
en innumerables formas o niveles de conciencia. 
No existe nadie que no sea todo lo que existe, 
ya que la conciencia, aun manifestándose en una infinita serie de niveles, 
es indivisible. 
En la conciencia no existe separación ni brecha alguna. 
«YO SOY» es un algo indivisible. 
Aunque yo me considere rico, pobre, un mendigo o un ladrón, 
el núcleo de mi existencia permanece inalterable, 
independientemente del concepto que yo tenga de mí mismo.
 En el centro de la manifestación no hay más que «YO SOY», 
el cual se manifiesta en forma 
de innumerables formas o conceptos de sí mismo 
y de «Yo soy el que soy». 

YO SOY es la autodefinición del absoluto, 
el fundamento sobre el que todo se sostiene. 

YO SOY constituye la primera causa-sustancia. 
YO SOY es la autodefinición de Dios. 

YO SOY me envió a vosotros. 
Éxodo 3, 14

YO SOY EL QUE SOY. 
Éxodo 3, 14 

Estad quietos y sabed que YO SOY Dios. 
Salmos 46, 10 

💗

YO SOY es una sensación de permanente conciencia. 
Justo en el centro de la conciencia se encuentra la sensación de SOY. 
Puede que me olvide de quién soy, 
de dónde estoy, de lo que soy,
 pero me es imposible olvidarme de que SOY. 

Esa conciencia de existencia permanece, 
independientemente de hasta qué punto se me olvide 
dónde estoy y quién y qué soy. 

YO SOY es aquello que, 
de entre todas las innumerables formas que existen, 
siempre permanece inalterable. 

Este gran descubrimiento de la causa nos revela que, 
para bien o para mal, el hombre es, de hecho, 
el árbitro de su propio destino 
y que su propio concepto de sí mismo
 es lo que determina el mundo en el que vive, 

de la misma forma que dicho concepto de sí mismo 
constituye su forma de reaccionar ante la vida. 

Dicho de otro modo, cuando uno se encuentra enfermo, 
al ser consciente de la causa, 
tan sólo puede atribuirle dicha enfermedad
 a la configuración específica de la causa-sustancia básica, 
una configuración que es el resultado de nuestras reacciones ante la vida 
y que viene determinada por nuestro concepto de: 
«Me encuentro mal». 
Por eso se nos dice: 
«Diga el débil: “Fuerte soy”» (Joel 3, 10), 
porque la causa-sustancia –YO SOY– 
se adapta a nuestras convicciones y, por lo tanto, 
se ve obligada a manifestar
 lo que determine nuestra configuración. 

Dicho principio rige todos los aspectos de nuestra vida, 
tanto el social como el económico, el intelectual o el espiritual.

YO SOY es esa realidad a la que, pase lo que pase, 
debemos dirigir nuestra atención 

para obtener una explicación del fenómeno de la vida. 
Dicho concepto de YO SOY es, en sí mismo, 
lo que determina la forma y el escenario de su existencia. 

Todo depende de la actitud que adopte hacia sí mismo. 
Lo que no se defina a sí mismo como auténtico por sí mismo, 
es incapaz de despertar en este mundo. 
Es decir, el concepto que tengamos de nosotros mismos, 
como puede ser el de «Soy fuerte», «Me siento seguro», 
«Me siento querido», 
es lo que determina el mundo en el que vivimos. 

Dicho de otra manera, cuando decimos: 
«Soy un hombre; soy padre; soy americano», 
no estamos definiendo distintos tipos de YO SOY; 
estamos definiendo distintos conceptos o configuraciones
 de una única causa-sustancia: del YO SOY único. 

Incluso en los fenómenos de la naturaleza, 
si los árboles pudieran hablar, dirían: 
«Soy un árbol; soy un manzano; soy un frutal; doy muchos frutos». 

Cuando uno sabe que la conciencia
 de la única realidad que existe

 –y que se concibe a sí misma como algo bueno, malo o indiferente, 
y que se convierte en lo que concibe ser–, 
nunca es presa de la tiranía de las segundas causas, 
de la creencia de que existen unas causas externas a nuestra mente
 que pueden afectar a nuestra vida.

 En el estado de conciencia del individuo se encuentra 
la explicación de los fenómenos de la vida. 

Si el hombre tuviera un concepto distinto de sí mismo, 
todo sería distinto en el mundo. 
Pero como el concepto que tiene de sí mismo es el que es, 
todo lo que existe en este mundo tiene que ser así.

Por ello, es absolutamente evidente 
que no existe más que un único YO SOY
 y que tú eres ese YO SOY. 
Y mientras que YO SOY es infinito, 
tú, debido al concepto que tienes de ti mismo, 
no manifiestas más que un aspecto limitado del infinito YO SOY. 

💗

¡Constrúyete mansiones más majestuosas, 
oh, alma mía, 
con el fluido pasar de las estaciones! 
¡Deja atrás tu pasado de bajas bóvedas!
 ¡Que cada nuevo templo, 
más noble que el anterior,
 te separe del cielo con bóvedas más vastas, 
hasta que, finalmente, 
seas libre y dejes tu caparazón, 
que ya te queda pequeño, 
en los agitados mares de la vida! 

Oliver Wendell Holmes, sr., 
«The Chambered Nautilus»

💗

Capítulo 1
El Poder de la Consciencia.
Neville Goddard.

Imagen de Sincroniamor