jueves, 15 de octubre de 2026

"La Consciencia" Neville Goddard.


La única manera de «construirnos mansiones más majestuosas» 
–manifestaciones de conceptos cada vez más elevados– 
es cambiando nuestra conciencia, 
es decir, cambiando, de hecho, 
el concepto de nosotros mismos. 

El término manifestar hace referencia 
al hecho de experimentar los resultados
 de dichos conceptos en nuestro mundo.

 Es absolutamente imprescindible comprender claramente 
qué es la conciencia, 
debido a que la conciencia es una realidad única e indivisible, 
y constituye la única y primordial causa-sustancia 
de los fenómenos de la vida. 

No puede existir nada que no se deba a la conciencia 
que el hombre tiene de ello. 

Por lo tanto, es a la conciencia 
a la que debemos dirigir nuestra atención, 
ya que constituye el único fundamento 
para poder explicar los fenómenos de la vida.

 Si aceptamos la idea de que existe una causa primordial, 
debemos deducir entonces que dicha causa
 no puede tener como resultado algo que le resulte ajeno. 
Es decir, si la causa-sustancia primordial es luz, 
todas sus evoluciones, frutos y manifestaciones
 no pueden ser más que luz. 
Dado que la causa-sustancia primordial es conciencia, 
todas sus evoluciones, frutos y fenómenos
 sólo pueden ser conciencia.

Lo único que podría observarse 
es una forma superior o inferior de la misma cosa, 
o variaciones de ella. 
Dicho de otro modo, 
si nuestra conciencia es la única realidad, 
también debe ser la única sustancia. 

En consecuencia,
 todo lo que a nosotros nos parecen circunstancias, 
condiciones e incluso objetos materiales, 
en realidad no son más que productos de nuestra propia conciencia. 

Entonces, debe rechazarse el concepto de naturaleza como cosa
 o conjunto de cosas externas a nuestra mente. 
No puede considerarse real que nosotros y nuestro entorno
 tengamos existencias separadas.

 Nuestro mundo y nosotros somos una única entidad.

 Por lo tanto, si realmente deseamos conocer
 la causa de los fenómenos de la vida 
y saber cómo utilizar dicho conocimiento
 para hacer realidad nuestros sueños más ansiados, 
debemos cambiar el enfoque de nuestra atención, 

pasando de la apariencia objetiva de las cosas 
para concentrarnos en su centro subjetivo, 
en nuestra conciencia. 

En el centro de todos los aparentes antagonismos, 
contrastes y contradicciones de nuestra vida, 
sólo está en funcionamiento un único principio:
 lo único que opera es nuestra conciencia. 

Las diferencias no son una variedad de sustancias, 
sino una variedad de configuraciones de la misma causa-sustancia,
 de nuestra conciencia. 

El mundo se mueve sin necesitar un motivo para ello. 
Lo que esto quiere decir es que no tiene un motivo propio,
 sino que lo rige la necesidad de manifestar nuestro concepto, 
de manifestar la estructura de nuestra mente, 
y nuestra mente siempre sobre la base de todo aquello 
que creemos y consideramos auténtico.

El rico, el pobre, el mendigo o el ladrón no son mentes distintas, 
sino distintas configuraciones de la misma mente, 

al igual que cuando se imanta un trozo de acero, 
su sustancia no cambia con respecto a cómo era antes de imantarse, 
sino que lo que cambia es su configuración y el orden de sus moléculas. 
La unidad básica de la energía magnética 
consiste en un electrón girando en una órbita determinada. 
Pero cuando se desimanta un trozo de acero o de otra cosa, 
no quiere eso decir que se le paren todos los electrones. 
Por lo tanto, la energía magnética no ha dejado de existir,
 sino que sólo se han reconfigurado las partículas de tal forma 
que ya no producen un efecto externo o perceptible. 

Se dice que una sustancia está desimantada
 cuando sus partículas no se orientan en orden alguno, 
pero cuando se las ordena en una dirección determinada, 
la sustancia queda imantada. 

No es que se cree energía magnética, 
sino que se despliega. 

La salud, la riqueza, la belleza y el genio no se crean,
 sino que tan sólo se manifiestan 
a través de la estructura de nuestra mente. 

Es decir, a través del concepto que tenemos de nosotros mismos, 
y el concepto de nosotros mismos es todo aquello 
que aceptamos como real y de lo que estamos convencidos.
 La única forma de descubrir qué convicciones tenemos 
es observando, sin crítica alguna, cómo reaccionamos ante la vida.

 Nuestras reacciones nos revelan
 dónde vivimos psicológicamente; 

y donde vivamos psicológicamente
 es lo que determina cómo vivimos aquí, 
en este mundo externo y visible. 

Debería saltarnos a la vista de inmediato 
la importancia de todo esto en nuestra vida diaria. 
La naturaleza básica de la causa primordial es conciencia. 
Por lo tanto, la sustancia última de todas las cosas es conciencia.

Libro El Poder de la Consciencia.
Capítulo 2
Neville Goddard.

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"Tu Nombre o Tu Error".


 Esta frase te liberará: 

"El diablo conoce tu nombre 
pero te llama por tu error. 
Dios conoce tu error
pero te llama por tu nombre".

La próxima vez que te encuentres con alguien 
que sólo menciona tus errores, 
ya sabes de parte de quién viene. 

Ignacio Cañadas Martínez. 

Imagen de www.istockphoto.com

"El Poder de la Convicción". Neville Goddard.



 El principal espejismo del hombre es estar convencido
 de que existen unas causas ajenas a su propio estado de conciencia. 
Todo lo que le sucede al hombre
 –todo lo que hace, así como todo lo que procede de él– 
es el resultado de su estado de conciencia. 

La conciencia del hombre es todo aquello que piensa, 
que desea y que adora, 
todo lo que cree que es cierto y todo lo que consiente. 
Ésta es la razón por la cual, 
antes de poder cambiar nuestro mundo exterior, 
es nuestra conciencia lo que tenemos que cambiar.

 De la misma forma que la lluvia es el resultado 
de un cambio de temperatura en las capas superiores de la atmósfera, 
cualquier cambio de nuestras circunstancias
 es el resultado de un cambio de nuestro estado de conciencia. 

Transformaos por medio de la renovación de vuestra mente. 
Romanos 12, 2 

Para transformarnos, 
debemos cambiar por completo el sustento de nuestros pensamientos. 
Pero los pensamientos no podrán cambiar
 a menos que tengamos nuevas ideas, 
porque nuestros pensamientos surgen de las ideas.

Cualquier transformación comienza 
con un intenso y ardiente deseo de transformarnos. 

El primer paso para «renovar la mente» es desearlo. 
Antes de poder empezar a cambiarnos,
 tenemos que querer ser distintos y tener la intención de serlo. 
Entonces tenemos que convertir nuestros sueños futuros
 en hechos del presente, 
lo cual se consigue convenciéndonos de la sensación 
de que nuestro deseo ya se ha cumplido. 

Al desear ser una persona distinta a la que somos,
 podemos crear ese ideal de persona que queremos ser 
y convencernos de que ya lo somos. 

De esta forma, al persistir en dicha suposición 
hasta que se convierta en nuestra principal sensación, 
es inevitable que alcancemos nuestro ideal. 

Ese ideal que esperamos y deseamos alcanzar
 está siempre dispuesto a encarnarse, 
pero a menos que nosotros le ofrezcamos ser su padre, 
no tendrá posibilidades de nacer. 

Por lo tanto, una vez que sintamos el deseo de expresar un estado superior,
 debemos adoptar la actitud de que sólo nosotros podemos afrontar la tarea
 de darle vida a dicho nuevo valor superior de nosotros mismos. 
Al dar a luz nuestro ideal, 
debemos tener siempre presente
 que los métodos del conocimiento mental 
y del espiritual son completamente distintos.
 Es probable que este punto sólo consiga comprenderlo 
una persona de entre un millón. 

Mentalmente, las cosas se conocen al mirarlas desde fuera, 
al compararlas con otras, al analizarlas y definirlas pensando en ellas; 
mientras que una cosa sólo puede conocerse espiritualmente 
si nos convertimos en ella únicamente pensando desde ella misma.

Debemos ser esa cosa en cuestión 
en lugar de hablar meramente de ella o contemplarla. 

Tenemos que ser como la polilla que, en busca de su ídolo, 
la llama que ha despertado en ella un auténtico deseo, 
se lanza de inmediato al fuego sagrado,
 repliega las alas una vez allí
 y acaba convirtiéndose en la misma sustancia de la llama 
y con su mismo color.

 Él tan sólo conocía la llama que ardía en él, 
y sólo él podía relatar quién no había regresado nunca para contarlo. 
Bird Parliament, de Farid ud-Din Attar,
 traducción de Edward Fitzgerald (1889), 
apud William Ralph Inge: Faith: 
Personal Religion and the Life of Devotion 

Al igual que, movida por su deseo por conocer la llama, 
la polilla está dispuesta a inmolarse,
 también nosotros debemos estar dispuestos 
a que muera nuestro yo actual 
para convertirnos en una nueva persona. 

Si queremos saber qué es la salud, 
debemos tomar conciencia de qué es estar sano. 
Si queremos saber qué es la seguridad, 
debemos tomar conciencia de que estamos seguros. 

Por lo tanto,
 para que podamos encarnar
 un valor nuevo y superior de nosotros mismos,
 debemos asumir que ya somos lo que queremos ser y, 
entonces, vivir teniendo fe en dicha convicción 
–que aún no se ha manifestado en el cuerpo de tu vida–
 y confiando en que dicho nuevo valor o estado de conciencia 
se encarnará gracias a que somos plenamente fieles
 a nuestra convicción
 de que ya somos lo que deseamos ser. 

Eso es lo que quiere decir el término «plenitud», 
lo que quiere decir el término «integridad». 
Significa someter todo nuestro yo 
a la sensación de que nuestro deseo ya ha sido satisfecho, 
con la certidumbre de que nuestro nuevo estado de conciencia 
representa la renovación de la mente transformadora.

 No existe orden alguno en la naturaleza 
que corresponda a dicha sumisión voluntaria del yo 
a ese ideal que lo trasciende. 
Por lo tanto, es el colmo de la insensatez 
esperar que se produzca la encarnación 
de un concepto del yo nuevo y superior 
como consecuencia de un proceso evolutivo natural. 

Es evidente que aquello que un estado de conciencia
 requiere para producir su efecto
 no puede manifestarse sin dicho estado de conciencia y, 
además, gracias a nuestra capacidad
 de asumir el sentimiento de una vida superior, 
de asumir un concepto nuevo de nosotros mismos, 
poseemos lo que no posee el resto de la naturaleza: 
imaginación, 
el instrumento con el que creamos nuestro mundo. 

La imaginación es el instrumento,
 el medio mediante el cual logramos, de forma efectiva, 
ser redimidos de la esclavitud, la enfermedad y la pobreza.

 Si nos negamos a asumir 
somos nosotros los responsables 
de que pueda llegar a encarnarse 
un concepto nuevo y superior de nosotros mismos, 
estaremos rechazando el medio, 
el único medio, 
mediante el cual puede producirse de forma efectiva nuestra redención; 
es decir, alcanzar nuestro ideal. 

La imaginación es el único poder de redención del universo. 
Sin embargo, nuestra naturaleza es tal 
que nos da la opción de mantener nuestro concepto actual de nosotros mismos
 (un ser con hambre y ansia de libertad, 
de salud y de seguridad)
 o de optar por convertirnos en el instrumento
 de nuestra propia redención 
al imaginarnos que ya somos lo que queremos ser, 
gracias a lo cual saciamos nuestra hambre
 y nos redimimos a nosotros mismos. 

¡Oh, sé, pues, fuerte y valiente, puro, paciente y auténtico!
 Lo que a ti te corresponda hacer,
 no permitas que sea otra mano quien lo haga,
 pues la fuerza para todo lo que necesitas
 te la da fielmente el manantial que llevas dentro:
 el reino de los cielos.

Capítulo 3
El Poder de la Consciencia.
Neville Goddard

"Yo Soy". Neville Goddard.

YO SOY 
Mas todas las cosas, 
cuando son puestas en evidencia por la luz, 
son hechas manifiestas; 
porque la luz es lo que manifiesta todo.
 Efesios 5, 13 

La «luz» es conciencia.
 Conciencia sólo hay una, pero se manifiesta 
en innumerables formas o niveles de conciencia. 
No existe nadie que no sea todo lo que existe, 
ya que la conciencia, aun manifestándose en una infinita serie de niveles, 
es indivisible. 
En la conciencia no existe separación ni brecha alguna. 
«YO SOY» es un algo indivisible. 
Aunque yo me considere rico, pobre, un mendigo o un ladrón, 
el núcleo de mi existencia permanece inalterable, 
independientemente del concepto que yo tenga de mí mismo.
 En el centro de la manifestación no hay más que «YO SOY», 
el cual se manifiesta en forma 
de innumerables formas o conceptos de sí mismo 
y de «Yo soy el que soy». 

YO SOY es la autodefinición del absoluto, 
el fundamento sobre el que todo se sostiene. 

YO SOY constituye la primera causa-sustancia. 
YO SOY es la autodefinición de Dios. 

YO SOY me envió a vosotros. 
Éxodo 3, 14

YO SOY EL QUE SOY. 
Éxodo 3, 14 

Estad quietos y sabed que YO SOY Dios. 
Salmos 46, 10 

💗

YO SOY es una sensación de permanente conciencia. 
Justo en el centro de la conciencia se encuentra la sensación de SOY. 
Puede que me olvide de quién soy, 
de dónde estoy, de lo que soy,
 pero me es imposible olvidarme de que SOY. 

Esa conciencia de existencia permanece, 
independientemente de hasta qué punto se me olvide 
dónde estoy y quién y qué soy. 

YO SOY es aquello que, 
de entre todas las innumerables formas que existen, 
siempre permanece inalterable. 

Este gran descubrimiento de la causa nos revela que, 
para bien o para mal, el hombre es, de hecho, 
el árbitro de su propio destino 
y que su propio concepto de sí mismo
 es lo que determina el mundo en el que vive, 

de la misma forma que dicho concepto de sí mismo 
constituye su forma de reaccionar ante la vida. 

Dicho de otro modo, cuando uno se encuentra enfermo, 
al ser consciente de la causa, 
tan sólo puede atribuirle dicha enfermedad
 a la configuración específica de la causa-sustancia básica, 
una configuración que es el resultado de nuestras reacciones ante la vida 
y que viene determinada por nuestro concepto de: 
«Me encuentro mal». 
Por eso se nos dice: 
«Diga el débil: “Fuerte soy”» (Joel 3, 10), 
porque la causa-sustancia –YO SOY– 
se adapta a nuestras convicciones y, por lo tanto, 
se ve obligada a manifestar
 lo que determine nuestra configuración. 

Dicho principio rige todos los aspectos de nuestra vida, 
tanto el social como el económico, el intelectual o el espiritual.

YO SOY es esa realidad a la que, pase lo que pase, 
debemos dirigir nuestra atención 

para obtener una explicación del fenómeno de la vida. 
Dicho concepto de YO SOY es, en sí mismo, 
lo que determina la forma y el escenario de su existencia. 

Todo depende de la actitud que adopte hacia sí mismo. 
Lo que no se defina a sí mismo como auténtico por sí mismo, 
es incapaz de despertar en este mundo. 
Es decir, el concepto que tengamos de nosotros mismos, 
como puede ser el de «Soy fuerte», «Me siento seguro», 
«Me siento querido», 
es lo que determina el mundo en el que vivimos. 

Dicho de otra manera, cuando decimos: 
«Soy un hombre; soy padre; soy americano», 
no estamos definiendo distintos tipos de YO SOY; 
estamos definiendo distintos conceptos o configuraciones
 de una única causa-sustancia: del YO SOY único. 

Incluso en los fenómenos de la naturaleza, 
si los árboles pudieran hablar, dirían: 
«Soy un árbol; soy un manzano; soy un frutal; doy muchos frutos». 

Cuando uno sabe que la conciencia
 de la única realidad que existe

 –y que se concibe a sí misma como algo bueno, malo o indiferente, 
y que se convierte en lo que concibe ser–, 
nunca es presa de la tiranía de las segundas causas, 
de la creencia de que existen unas causas externas a nuestra mente
 que pueden afectar a nuestra vida.

 En el estado de conciencia del individuo se encuentra 
la explicación de los fenómenos de la vida. 

Si el hombre tuviera un concepto distinto de sí mismo, 
todo sería distinto en el mundo. 
Pero como el concepto que tiene de sí mismo es el que es, 
todo lo que existe en este mundo tiene que ser así.

Por ello, es absolutamente evidente 
que no existe más que un único YO SOY
 y que tú eres ese YO SOY. 
Y mientras que YO SOY es infinito, 
tú, debido al concepto que tienes de ti mismo, 
no manifiestas más que un aspecto limitado del infinito YO SOY. 

💗

¡Constrúyete mansiones más majestuosas, 
oh, alma mía, 
con el fluido pasar de las estaciones! 
¡Deja atrás tu pasado de bajas bóvedas!
 ¡Que cada nuevo templo, 
más noble que el anterior,
 te separe del cielo con bóvedas más vastas, 
hasta que, finalmente, 
seas libre y dejes tu caparazón, 
que ya te queda pequeño, 
en los agitados mares de la vida! 

Oliver Wendell Holmes, sr., 
«The Chambered Nautilus»

💗

Capítulo 1
El Poder de la Consciencia.
Neville Goddard.

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sábado, 10 de octubre de 2026

"Detectar a las Malas Personas".

 Si te tratan mal 
ten por seguro que se sienten inferiores a ti. 

Cuando una persona se siente menos que tú,
tiene dos opciones:
Una, superarse para crecer
es la sana y la responsable. 
Y la segunda, derribarte 
para no sentirse inferior. 
Y la mayoría elige la segunda
porque es más fácil y cómodo 
destruir tu reputación 
que construirse la suya.

La reputación da poder
y si destruyen la tuya, 
consiguen restaurar el equilibrio 
que se había perdido, según ellos. 

Por eso la traición rara vez viene de los enemigos, 
viene de quien está mas cerca de ti.

Rara vez la gente ataca a quien está por debajo de ellos. 
Siempre atacan a quien sienten que esta por encima. 

Ignacio Cañadas Martínez.
Imagen de revistavive.com

martes, 6 de octubre de 2026

"Versículos Bíblicos".

Si crees en Dios y además 
quieres éxito a lo grande, 

repite estas citas bíblicas 
y verás el efecto que tienen.

Repítelas todos los días, 
con fe, disciplina e intención

confiando en tú y su poder.

💗

 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"

Filipenses 4:13

Repite esta frase cuando veas que no puedes más,
pero que en realidad la opción de rendirse 
no existe para ti.

💗

"El Señor es mi pastor, 

nada me faltará".

Salmo 23:1

Repite esta frase cuando tengas miedo a la escasez
o estés vibrando en escasez, 
pero sepas que no puedes olvidar al gran proveedor. 

💗

"Si Dios está conmigo, 

¿Quién contra mi?.

Romanos 8:31

Repite esta frase cuando veas que todo o todos 
están en tu contra y no puedas más. 

💗

"La sangre de Cristo 

tiene poder".

Apocalipsis 13:11

Repite esta frase cuando sientas opresión espiritual,

ataques o energías negativas.

💗

"Señor, no soy digna para que entres en mi casa

pero una palabra tuya bastará para sanarme".

Mateo 8:8

Repite esta frase 
cuando necesites sanación física o espiritual. 

💗

"Aunque ande por un valle de sombras,

no temeré mal alguno".

Salmo 23:4

Repite esta frase cuando estés sufriendo un dolor 
que no sabes como superar,
para recordar que Dios siempre ha estado contigo.

💗

"De qué le sirve al mundo 

ganar el mundo 

si ha perdido su alma".

Marcos 8:36

Repite esta frase el mundo y sus placeres 

te seduzcan mas que tu paz interior 

y tu conexión con tu esencia.

💗

Amén, amén, amén.

💗

Ignacio Cañadas Martínez.

jueves, 1 de octubre de 2026

"Rezo de Protección (Noche)".

 Energías de vida y amor
Dios: 

Cubre mi mente mientras duerno 
y aleja toda energía que no venga de ti.
Te entrego mis errores con humildad. 

Protege a mi familia de cualquier mal
y si alguien quiso hacerme daño,  
te dejo esa carga a ti 
porque no quiero llevarla en mi.

No voy a cargar más con problemas, 
con miedos y con culpas 
que hoy ya no me pertenecen. 
Esta noche los suelto y los pongo en tus manos
para mi liberación. 

Haz que mi cuerpo duerma, 
que descanse profundamente 
y que renueve mis fuerzas. 

Calma mi mente, 
limpia mi corazón 

y permite que mañana tenga energías renovadas. 

Y cuando mañana despierte, 
recuérdame que tú ya estarás protegiéndome, 

protegiendo a mi familia y protegiendo mi hogar. 

Amén.

Ignacio Cañadas Martinez.