Seguro has notado que a veces no nos sabotea la falta de capacidad. Nos sabotea algo más sutil:
Una costumbre vieja de pedir permiso por dentro para ocupar nuestro lugar. Y ese permiso interior —ese "me autorizo"— suele romperse por cosas pequeñas y repetidas:
- La comparación que te achica.
- El perfeccionismo que te aplaza.
- El miedo a equivocarte que te vuelve prudente de más.
- La culpa que aparece cuando te priorizas.
Entonces hacemos algo muy humano: Nos adaptamos.
Pero a veces nos adaptamos tanto que nos dejamos fuera
Y a veces basta con recuperar una frase. Unas líneas simples que te devuelve a ti. Solo un gesto pequeño que puedas sostener sin castigarte después.
Por eso te propongo este ejercicio corto para esta semana:
Elige una situación concreta que tengas (pequeña, real). Y escribe solo dos líneas, nada más:
- Hoy me estoy negando permiso para …
- Hoy me autorizo a …
Que sea algo realizable, no una promesa imposible.
A veces esas líneas son el comienzo de una semana distinta.
Con afecto, Alex Rovira.
Escuela de Transformación Vital hola@escueladetransformacionvital.com
|
|
|