lunes, 27 de diciembre de 2010

Las Creencias y el Destino de la Raza Humana.


¿La raza humana se ha desarrollado por casualidad en la tierra, puro producto del azar,como piensan los científicos; o fue creada por el cosmos con un alto designio, como creen los iluminados?.

Esopo escribió una fábula que, siglos más tardes, fue adoptada por los místicos árabes:

Un mosquito anidó en la oreja de un buey. Después de permanecer ahí mucho tiempo, se dispuso a partir. Le preguntó al buey si se entristecía porque él se iba. El vacuno le respondió: “Cuando llegaste, no lo sentí. Cuando te vayas, tampoco lo sentiré”.
La moraleja antigua aplica esta fábula al hombre insignificante, del que ni la presencia ni la ausencia puede servir o dañar a los poderosos. Sin embargo, el significado puede ser más profundo: El buey es el Universo, y el mosquito es la Humanidad. Es tan enorme la Creación que poco importa, para sus grandiosos fines, que el ser humano perdure o perezca, que la Tierra estalle o que el sol se apague. Explotan galaxias enteras en el cosmos, ¿qué puede importar la exterminación del hombre? Cuentan los derviches que un santo estaba llorando en la plaza pública. Cuando le preguntaron por qué, entre suspiros desgarradores contestó: “¡Yo tengo tanta necesidad de Dios, pero Dios no tiene ninguna necesidad de mí”… Sin embargo este destino inútil, esta falta de significado, no es tan evidente. Si el buey es poderoso, no por eso el mosquito deja de existir. Está tan “ahí” como el gran animal.

Sin tener el mismo destino, tiene una alternativa: o deja de vivir en el buey o se le hace necesario, mejorándole la vida. Para liberarse de la dependencia tiene que desarrollar cualidades: inteligencia, velocidad, alcance. Debe comprender a fondo al buey, conocer sus limitaciones y ayudarlo, con sus consejos, a superarlas.

En el fondo, todas las ideas son meras creencias. Si se eligen creencias negativas, se camina hacia la extinción de la vida. Es mejor elegir creencias positivas, que nos conducen a vivir mejor. Pensemos que si la Humanidad apareció en el cosmos, es por algo. El ser humano, persiguiendo ideales supremos y desarrollando facultades desconocidas, puede o abandonar esta dimensión (como dicen que lo hicieron los mayas) para pasar a otra mejor, o hacerse necesario al desarrollo de este mundo. Si elige la segunda opción, lo primero que debe aprender es que la creación colectiva no es anulación de sí mismo sino superación. Funcionando en armonía, no como una masa rebajada sino sublimada, mejorará su sistema ecológico, se liberará del sistema solar, navegará por toda la galaxia, irá más lejos, enviará su espíritu colectivo al centro del universo y realizará aquello para lo que estaba programado: ser el alma del Cosmos, la Conciencia Absoluta.

Alejandro Jodorowsky.
Imagen: Vela Supernova Remnant. Credit & Copyright: Marco Lorenzi

Marcela Paz.
Chile.

El “futuro” construido por una mente que desea tener para ser o tiene miedo de perder, es siempre catastrófico.


A lo largo de mi vida me he encontrado con innumerables artistas que, sin crear sus obras, amargados , se sumergían en el trago y las drogas, declarando que era inútil tratar de realizar algo porque pronto iba a estallar la tercera guerra mundial, un aerolito se estrellaría contra la tierra provocando la extinción de la humanidad, vendrían catástrofes inmensas vaticinadas por los mayas o los astrólogos, el eje de la Tierra se inclinaría provocando un tsunami mundial, seríamos invadidos por los rusos, los chinos, las pandemias, en fin, los terroristas harían estallar bombas atómicas por todas partes.

Ahora que muchos se preparan a padecer el fin del mundo en 2012, está fábula, que podría llamarse “Por falta de fe”, puede sernos útil:

Un hombre fue a visitar a un sabio para quejarse amargamente: “¡Cada vez hay más guerras, hambre, contaminación! ¿Para qué vivir si sólo nos espera la extinción total?” El sabio sonrió: “Lo que dices está pasando; sin embargo el destino de la raza humana es grandioso. Te contaré la historia de Pancho Salinas, quien tres veces no tuvo fe. ¡No hagas cono él y aprende a sobrevivir!… Una vez un brujo le dijo a Pancho que en cierta calle solitaria iba a caer un rayo divino que iluminaría al que estuviera ahí. Salinas se sentó a esperar en el sitio indicado. Pasó una hora, dos, diez. Pancho se encolerizó. “¡Fui un idiota! ¡Aquí jamás caerá un rayo!” Y se alejó echando pestes. Pasó un mendigo borracho y se sentó en el sitio de Pancho. ¡En ese momento cayó el rayo e iluminó al vago!…¡Ah, si Pancho Salinas hubiera esperado un poco más!… El brujo le dijo entonces que mirara fijo el cielo porque, por un instante solamente, una puerta iba abrirse en él, por donde podría entrar en el Paraíso. Salinas miró y miró con los ojos bien abiertos durante mucho rato. De pronto se le cansaron los ojos y cerró un segundo los párpados. En ese segundo se abrió la puerta y se cerró. Pancho se fue diciendo que la tal puerta no existía. “¡Bah, son charlatanerías!”…¡Ah, si Pancho Salinas hubiera sido capaz de no relajar su atención un solo momento!… Pancho se hizo pescador. Un día se le acercó un enorme tiburón blanco. Pancho escapó nadando. “¡Socorro, me quiere devorar!” Cada vez que se lanzó al mar para buscar sus ostras,, el tiburón lo persiguió. Y así durante años, en todos los sitios. Salinas envejeció. Una mañana, cuando buceaba, se le acercó nuevamente el monstruo. Pancho empleó sus últimas fuerzas en la huida. Llegó a la playa, agonizante. El tiburón le acercó su horrendo hocico y dijo: “Hace años el Rey del Mar, viendo que eras bueno y honesto, me envió para que te entregara esta perla gigante que es mágica. Con ella no tendrás enfermedades ni miseria. También podrás pedirle todo lo que desees y te lo concederá. Lástima que no hayas querido recibirla antes”. El tiburón escupió la gran perla junto a Pancho Salinas y se fue. Este no pudo alegrarse porque ya estaba muerto.

El “futuro” construido por una mente que desea tener para ser o tiene miedo de perder, es siempre catastrófico.


Alejandro Jodorowsky.
Chile.

Las personas extraordinarias se consideran responsables de sus elecciones, acciones y destino.


La gente normal y corriente espera a que aparezca el tesoro, mientras que las personas extraordinarias salen a buscarlo. Las personas extraordinarias se consideran responsables de sus elecciones, acciones y destino. No esperan a que llegue “un día” porque ese día es hoy.

Debbie Ford
Imagen: fotografía de Sureeyapon Sri-ampai



Marcela Paz.
Chile.

DESTINO




Alejandro Jodorowsky: Antes de nacer fuimos algo, como algo seremos después de morir. Ese algo supone una energía que nos hace nacer con una misión determinada. Nacemos con un destino pero hay otro que nos creamos con nuestras acciones.

Lo que llamamos “destino” ¿Es un programa genealógico al que obedecemos de forma inconsciente?

Cristóbal Jodorowsky: La psicogenealogía nos muestra cómo los comportamientos de cada individuo están profundamente marcados por su contexto familiar, social, histórico-cultural y universal.

Definirnos es obedecer. Cada vez que decimos “yo soy tal y tal…”, estamos siendo fieles al destino impuesto por el árbol genealógico. Continuamente nos definimos con etiquetas que nos coloca la familia, pero definirnos es limitarnos, es no darnos la oportunidad de cambiar. A cada instante mutamos, lo que éramos hace un minuto, ya no lo somos y lo que somos cambiará en el minuto siguiente, ¿por qué ese empeño en fosilizar lo que somos?.

¿Cuál Es Mi Destino?

¿Qué es el destino, visto desde la perspectiva de la psicogenealogía?

En palabras de Alejandro Jodorowsky: “El destino es una proyección del pasado en el futuro para quien carece de consciencia, pues el árbol genealógico funciona basándose en repeticiones que resultan ser trampas en nuestra evolución”

¿Qué papel tiene el tarot?

El Tarot nos enseña a desentrañar nuestro presente, entre dos acciones a elegir la mejor, a mejor definir nuestros proyectos, a detectar nuestras personalidades desviadas, a descubrir la belleza del arte de vivir.

¿Qué podemos hacer para encontrar nuestro destino?

Conociéndonos y tomando consciencia de lo que en realidad somos, saliendo de las ruedas de repetición y despojándonos de las identidades que nos impone la familia, la sociedad y la cultura, llegaremos a sentir que el destino no se encuentra, sino que vive en cada presente dentro de nosotros.

Marcela Paz.
Chile.

Solución para el Fracaso Escolar.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Tarot y Éxtasis.




Marianne Costa: El Tarot esta basado en diez niveles numerológicos, los cuales forman una especie de rueda o ciclo dinámico. En cualquier momento de mi vida, puedo reconocer que mis acciones, mi intelecto, mi vida cotidiana, mi creatividad, mis afectos, etc, se encuentran en uno o en otro nivel de la numerologia tarologica.

Por ejemplo, si estoy esperando la respuesta del banco para un préstamo de dinero con intención de comprarme un piso, estoy en el nivel 2 del plano material (espera, acumulacion, detencion). Si estoy deseando fuertemente acostarme con el marido de mi vecina, aunque mi propia pareja sea muy estable, estoy en un nivel 5 (tentación, nueva visión, nuevo ideal). Estos niveles como tales no son ni buenos, ni malos, solo pueden encontrarse estancados (con una tendencia a regresar al nivel anterior) o fluidos (con capacidad de moverse hacia el nivel siguiente). Para retomar los dos ejemplos, es posible que el banquero me diga “en este momento usted no puede pedir prestada tal cantidad de dinero, pero vuelva a intentarlo en seis meses más”. En este caso, el 2 se estanca, tiendo a volver al nivel 1 (potencial para desarrollar), a menos que decida dejar mi banco para ir a ver otros organismos de prestamo (nivel 3: estallido, creatividad, pero sin meta segura todavía). De la misma manera, el nivel 5, donde deseo al vecino Pepe, puede estancarse para siempre, lo cual produce una regresion al 4 (vuelvo a mi seguridad emocional/sexual, pero quizás empiezo a considerar a mi marido como un dictador, o un padre impositivo) o puede fluir al 6 (amor, placer, hacer lo que te gusta, salir del encierro). Lo cual no significa necesariamente que me acuesto con Pepe. Si Pepe no me desea o no se atreve a engañar su mujer, o si decido resistir a mi impulso sexual, puedo sin embargo considerar mi deseo como una señal que mi creatividad o mi líbido necesita expresarse, y por fin ir a tomar un curso de baile, pintar, cantar, o comprar ropa interior y un billete de avión para Acapulco, y vivir otra luna de miel con mi esposo.

Vemos, entonces, que la numerología del Tarot puede servir para describir y entender mejor la dinámica de nuestra vida personal. Pero ¿cuál es la energia subyacente que nos hace salir del estancamiento y fluir junto con la numerología evolutiva? Los obstáculos exteriores (lo que decide mi banquero, lo que desea Pepe) no son la llave.

La llave es la Conciencia, es decir la parte impersonal de nosotros mismos que, si la dejamos actuar a un nivel siempre mas alto, nos brinda soluciones creativas y embebidas de amor incondicional y de felicidad vital.
La numerología tarológica se aplica también a los niveles de Conciencia. En este caso, no son cíclicos sino lineales, y describen una ascención hacia el Dios interior.

Podemos describirlos rapidamente así:

-1) Nivel animal: sobrevivir

-2) Nivel infantil: recibir, jugar, consumir

-3) Nivel adolescente: desafiar al amor y a la muerte, identificarse a un clan fuera de la familia, imitar a los amigos

-4) Adulto egoísta: construir y asegurar la seguridad para uno mismo

-5) Adulto altruista: convivir con los demás, pero en una forma jerárquica

-6) Adulto transpersonal: nada para mí que no sea para los demás (los personajes del VI y del XVI son todos del mismo tamaño)

-7) Adulto planetario: el planeta y yo estamos absolutamente unidos, vivo segun esta conciencia, sin dañar ni derrochar nada.

-8) Conciencia solar: me salgo del planeta para hacerme consciente del sistema solar. Como la Luna, puedo reflejar la luz del Sol. Toda la historia de la humanidad es mi historia.

-9) Consciencia cósmica: si me ilumino (como el sol, que es pura luz) tambien me doy cuenta que soy una estrella entre miles y millones de estrellas. Fuera del tiempo y del espacio, vivo en la inmensidad del cosmos.

-10) Conciencia angelical: mas allá de la rueda del karma (X), como los ángeles que ven directamente a Dios (XX), me uno a la felicidad divina.


Hace dos dias, descubri que la santa indiana Ma Ananda Mayi describía aquello que ella llamaba “la ascensión del adorador” también en diez etapas. Interesante… Para ella, la primera etapa es “una atracción hacia Dios”. La segunda: “el alma está impaciente por acercarse a El”. Tercera: “uno siente el deseo de realizarlo fácil y rápidamente” (¡impaciencia adolescente!). Cuatro: “uno lo busca a traves de los artificios del Yoga” (la base material estable, corporal, que se encuentra el el nivel 4). Después (5) “el espiritu tiene sed de elevarse más alto en la contemplación divina” (interesante para nosotros: la contemplación es la “vista” del Papa y los ojos del Diablo…). Ma Ananda Mayi describe los niveles 6 y 7 así: “un amor (6) desbordante donde se vierten lágrimas, que nos conduce (7) a nadar poco a poco en la Beatitud divina.” En la etapa 8 “el pensamiento constante del Amado reina supremo en nosotros” (como la luz del Sol que llena la superficie de la Luna) y en la 9 “el alma llega a olvidar el Yo individual” (identificandose a la luz). Por fin (10) “viene la realización del Yo, que es la salvación” (el Yo como Ser esencial todavia encarnado en la realidad humana).

Tenemos diez dedos en las manos y diez en los pies. Como seres humanos, estamos estructurados para pensar la totalidad como unión o graduación de diez elementos, pero también sabemos que la suma de estos elementos no es el Todo. De la misma forma que la numerología esta enmarcada en una Totalidad figurada por la pareja Mat-Mundo, estos diez niveles de Conciencia anidan en la impensable mano de la Divinidad.

Imagen: wallpapers
Marcela Paz.
Chile.

sábado, 25 de diciembre de 2010

¿Qué Es Dios?.


Entrevista con Alejandro Jodorowsky.

Alejandro Jodorowsky: Digan lo que digan los ateos, nuestro cerebro no puede concebir el Universo sin una causa primera. Cuando un monje Zen le pregunta a un discípulo: “No comienza, no termina, ¿qué es?”, lo sumerge en una crisis. Para responder a tal “koan” debe demoler todos los principios a los que se aferra su intelecto. Si no ha realizado la mítica “iluminación” (vacuidad mental), se ve obligado a responder “¡Dios!”. Entonces el Maestro lo corre de la sala de meditación a patadas. Este sabio monje tendría que correr a patadas de sus templos a todos los sacerdotes que inculcan a sus creyentes imágenes de un ser al que llaman Dios.

¿Cómo, con el desarrollo mental del hombre actual, se puede afirmar que el Creador es un hombre, un barbudo Dios-Padre o una Diosa-Madre? ¿Cómo se puede admitir que se le dé un nombre, una raza, la pertenencia a una cultura determinada? En otras épocas, dada la infantilidad de las mentes, esto fue necesario, como fueron necesarios intermediarios, vicarios, sumos sacerdotes, trajes de luces, monigotes de yeso y cuentos de hadas…

Las sectas se convirtieron en sembradoras de prejuicios, odios y enfermedades mentales. Al declararse impuro el placer sexual, los monjes, hombres, sumieron a la sociedad en el odio a la mujer, considerando su cuerpo como una diabólica y sucia tentación… El muy inteligente filósofo judío Maimonides (1135-1204) escribió un voluminoso tratado “Guía de los perplejos” buscando la manera de definir a Dios. Llegó a la siguiente conclusión: “Dios es aquello de lo que nada se puede decir”…

Es infantil darle un cuerpo o una forma material a lo impensable. El ser humano que ha desarrollado su conciencia no puede seguir aceptando tales desvaríos. En los más antiguos escritos filosóficos de la India, los Upanishads, se habla de una divinidad que es pura energía de amor, Brahman, y del fragmento de esa energía que reside en cada ser viviente, Atman o Dios interior. Dios es la totalidad de la materia y de la conciencia movida por una energía indescriptible e incomprensible para nuestro límites mentales; no la podemos definir, pero la podemos sentir.

El humano del siglo XXI no necesita intermediarios, él es su propio sacerdote y vive su vida como un ser sagrado. No necesita grandes y lujosos templos: todo lugar donde vive, sea un rincón mínimo, es su templo. Respeta y bendice cada partícula de materia y cada ser viviente porque sabe que cada fragmento contiene al todo. Como también sabe que cada segundo contiene a la eternidad. Eliminando las supersticiones primitivas, extrae la sabiduría de los libros sagrados y la aplica a su vida cotidiana sin necesidad de “directores de alma” ni inquisidores. Se une espiritualmente a la totalidad del cosmos, y con paciencia, perseverancia e infatigable trabajo, se dedica a desarrollar al máximo su Conciencia, sabiendo que , como dijo Maître Eckhart, “el ojo por el que vemos a Dios es el mismo por el que Dios nos ve”.

Respuesta de Alejandro Jodorowsky a una pregunta del Twitter.

Marcela Paz.
Chile.