La vida es breve y única.
Tiene nombre propio, es tuya.
No tenemos que esperar a que algo nos sacuda
para reclamar nuestra vida,
para hacerla verdaderamente nuestra.
La vida es como la espuma de la orilla del mar,
aparece un momento y desaparece.
Es frágil, pasajera e imposible de retener.
Por eso hay que darse como el mar,
entregándonos por completo a aquello que amamos
y a lo que de verdad es significativo para nosotros,
sin reservas, ni medias tintas.
Farid Dieck.
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