Esto no es un diagnóstico,
pero puede ser un espejo de la mente.
¿Cuál de estas imágenes te llamó más la atención?
Cada elección aquí habla menos de lo que ves
y más de lo que te marcó sin pedir permiso.
1️⃣ La espiral
La cicatriz de quien ha dado vueltas al mismo problema
durante demasiado tiempo.
Aprendiste a convivir con algo que nunca llegaste a resolver del todo,
y eso todavía te pesa.
2️⃣ La división de luz
La cicatriz de las decisiones que fuiste aplazando.
Una parte de ti quiere seguir adelante,
pero la otra todavía te frena por miedo a volver a pasar por algo que te hizo daño.
3️⃣ El azul turbulento
La cicatriz de las emociones que te tragaste.
Te acostumbraste a parecer fuerte por fuera,
mientras por dentro todo sigue removiéndose.
4️⃣ El sol inmóvil
La cicatriz del cansancio.
Aguantaste firme demasiado tiempo
y ahora tu cuerpo te pide un tipo de descanso que no es físico.
5️⃣ El cuadro rígido
La cicatriz de quien aprendió a sentir con cautela.
Lo divides todo en partes para no perderte,
pero a veces eso te impide permitirte sentir de verdad.
6️⃣ La figura desenfocada
La cicatriz de quien se perdió un poco por el camino.
Has cambiado tanto para adaptarte
que ahora intentas recordar quién eras antes de todo esto.
7️⃣ El rojo intenso
La cicatriz de la rabia silenciosa.
Te has guardado tanto para ti
que hasta tus emociones han aprendido a caminar de puntillas.
8️⃣ El calor orgánico
La cicatriz de la falta de cariño.
Sigues buscando el tipo de cuidado que nunca recibiste,
incluso cuando finges que no lo necesitas.
9️⃣ La marca suave con sombra
La cicatriz que todavía duele cuando alguien la toca.
Una parte de ti ya lo ha superado,
pero otra sigue necesitando cariño,
tiempo y espacio para curarse como es debido.
Pilar Sanz-Pastor