Thursday, August 29, 2013

"Las Mujeres y Su Fuerza"


El pueblo nativo veneraba a sus mujeres, 
las consideraba mágicas, 
fuentes saludables de energía, 
generadoras de vida.

"Los ancianos dicen que las mujeres llevarán la curación entre las tribus. 
Tenemos que pedirle al Creador que las bendiga y les dé fuerza. 

Dentro de ellas se encuentran los poderes del amor y la fuerza dada por la Tierra. 
Cuando todo el mundo se da por vencido, 
son las mujeres las que cantan las canciones de la fuerza. 

Es la columna vertebral de las personas. 
Así que, para nuestras mujeres decimos, 
cantar sus canciones de resistencia, 
oren con sus poderes especiales; 
mantengan a nuestra gente fuerte".

Qhapaq Amaru.



"El Corazón Tiene Cerebro". Annie Marquier.


Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia: 
Tras estudiar Matemáticas y la carrera de piano y órgano, Annie Marquier fue profesora en La Sorbona. Luego se instaló en India y participó en la creación de la comunidad de Auroville con Sri Aurobindo y Krishnamurti. Y poco después fundó en Quebec el Instituto para el Desarrollo de la Persona. Es autora de “El poder de elegir”, “La libertad de ser” y “El maestro del corazón (Luciérnaga)”. Lleva muchos años investigando la intersección entre la ciencia y la conciencia y sus planteamientos son siempre rigurosos y están documentados. Tiempo atrás expuso en las jornadas sobre La Evolución de la Conciencia (CosmoCaixa) los descubrimientos sobre el cerebro del corazón y sus implicaciones. (Victor-M Amela, ImaSanchís, Lluís Amiguet)

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera…
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?
Puede influir en nuestra percepción de la realidad, y por tanto, en nuestras reacciones.

Segunda conexión…
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera…
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta…
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿…?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.

Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.

Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utiliza…
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje…

¿Santos las 24 horas?

Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contáctese con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.

A mi modo de verlo es una confirmación más de la teoría de la Medicina China. La cual dice que el Corazón es el centro del Shen (término chino que engloba emociones, conciencia, espíritu y psique).

El término “Shen”, traducido con frecuencia hoy en día como ”espíritu”,incluye algunos de los conceptos más complejos de la medicina tradicional china. En el Neijing, Shen se menciona cerca de 240 veces. Tradicionalmente, el término se refiere al mecanismo de cambio, el misterio de la transformación súbita y profunda, y la expresión en el rostro de una persona, especialmente de los ojos. Cuando se aplica al cuerpo humano, el término describe una parte importante de lo que se llamaría la vitalidad física, la actividad mental y el espíritu.



Dejo algunas citas, entre muchísimas otras, de famosos textos de Medicina China:

• El corazón es el emperador del cuerpo humano. Daoistclassic, Guanzi, 200 AC
• El corazón es el maestro del cuerpo y el emperador de las redes de órganos. Li Ting, A Primer of Medicine (Yixue Rumen) , 1575
• El antiguo libro de las definiciones [Neijing] se refiere al corazón como el gobernante del cuerpo humano, la sede de la conciencia y la inteligencia.LiYuheng, Unfoldingthe Mat withEnlighteningWords (TuipengWuyu) , Ming dynasty, 1570
• Los 12 meridianos del cuerpo obedecen las órdenes del corazón. ShenJin’ao, Dr. Shen’s Compendium of Honoring Life (Shen Shi ZunshengShu) , 1773


http://www.newfield.cl/portada/el-corazon-tiene-cerebro

"Arrugas, Surcos, Marcas, Pliegues: Su Significado"


Según E. Laidlrich, las personas con arrugas recuerdan lo positivo y lo negativo del pasado, estando más preparadas para el futuro.

Contrariamente, las personas sin arrugas tienden a imaginar el porvernir, viviendo un mundo de sueños, con demasiado optimismo o ingenuidad, no aprovechan el pasado como experiencia y se sienten jóvenes hasta avanzada edad.

E. Laidrich atribuye las siguientes características a estas 12 líneas:

LÍNEAS DE LA MEMORIA DEL PASADO

1-LÍNEA MARCIANA: En Morfopsicología y cirugía estética se le conoce por “surco nasogeniano”, y parte desde las aletas de la nariz hasta las comisuras de la boca, y en algunos casos llega hasta el mentón. Indica que el sujeto defiende sus ideas. En una persona negativa, es la oposición sistemática al entorno.

2-LÍNEA MERCURIAL: Va desde el rabillo del ojo, hasta el final de la mejilla. Es un signo de torpeza, de ineptitud. La suelen tener los disminuidos psíquicos.

3-LÍNEA LUNAR: Se trata de personas que han conseguido rápido sus objetivos. Suelen estar agotados por haber "escalado" tan deprisa.

4-LÍNEAS SEXUALES: Parten del rabillo del ojo y se abren en abanico. Relación con los abusos nerviosos y sexuales. Si se encuentran en niños, significa que su actividad no es la adecuada para la edad.

5-LÍNEAS VENUSINAS: Son las llamadas "patas de gallo" que aparecen con los años. Significa que la persona es alegre y romántica. Contrariamente, muchos fisionomistas le atribuyen alegría artificial.

6-LÍNEAS DE DISIPACIÓN: Cuelgan bajo las cejas.Por norma general es falta de concentración, y posible uso de estupefacientes o alcoholismo.

7-LÍNEAS INTELECTUALES FRONTALES: Si son profundas es indicador de adecuada y gran concentración. Vivencia de los problemas. En Morfopsicología se dice que "el mundo no es como ellos quieren". Las personas que no viven los problemas muestran una frente lisa.

8-LÍNEAS VERTICALES DEL ENTRECEJO O VENA FRONTALIS: Indican espíritu aventurero, inteligencia activa, entusiasmo. Voluntad para encajar los cambios. Puede denotar una mentalidad despierta y inquieta.

9-COMISURAS CAÍDAS: Amargura, malestar, desencanto. Indica que la persona esperaba más de la vida, que ha recibido poco afecto, sobre todo en el plano físico o sexual.

10-HENDIDURA DEL MENTÓN: Es signo de armonía, prudencia y ritmo. Pero también puede significar que el individuo es vanidoso o se sobrevalora.

11-LÍNEA JUPITERIANA: Se forma entre la boca y el mentón. Obstinación, testarudez, dificulta abandonar el propio punto de vista.

12-LÍNEA DEL LÓBULO DE LA OREJA: Si se forma esta línea, el lóbulo se adelanta. No es muy frecuente, pero indica vulgaridad sexual y oposición al otro sexo.

Société Française de Morphopsychologie... por Luis Hdez. CSE Master.


Wednesday, August 28, 2013

Joe Dispenza: "Sintoniza Pensar y Actuar con tu Sentir".

Hace algo más de veinte años, Joe Dispenza fue arrollado por un todoterreno cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía, tenía que operarse inmediatamente, debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en cualquier momento.
Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía autohipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en el tema.
Durante ocho años, estudió las remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados que decidió volver a la universidad para intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo del cuerpo.
Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad Rutgers de New Brunswickle,en Nueva Jersey; obtuvo el doctorado en Quiropráctica en la Life University de Atlanta, donde se licenció magna cum laude y recibió el premio Clinical Proficiency Citation por la extraordinaria calidad de su relación con los pacientes. Miembro de la International Chiropractic Honor Society, ha cursado estudios de posgrado en neurología, neurofisiología, función cerebral, biología celular, genética, memorización, química cerebral, envejecimiento y longevidad.
¿Cómo empezó a interesarse por el cerebro?
He entrevistado a cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades –tumores malignos y benignos, enfermedades cardiacas, diabetes, alteraciones respiratorias, hipertensión arterial, colesterol alto, dolores musculoesqueléticos, raras alteraciones genéticas para las que la ciencia médica no tiene solución…–, pero cuyo cuerpo se ha regenerado por sí solo sin la ayuda de una intervención médica convencional, como la cirugía o los fármacos.
¿Milagro?
Observé que una de las causas principales de esas remisiones espontáneas era que habían cambiado su forma de pensar, así que volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en materia, me baso en la más pura vanguardia científica. Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura neurológica de su cerebro.
Estimulante curiosidad la suya.
Todas esas personas que tenían una remisión espontánea compartían cuatro cualidades específicas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y entendieron que había una inteligencia superior dentro de ellos, da igual si la calificaban de divina, espiritual o subconsciente. Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon su enfermedad, y puedo hablar y citar estudios sobre cualquiera de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo científico llamado psiconeuroinmunología que demuestra la conexión existente entre la mente y el cuerpo.
Le creo, pero avancemos en sus conclusiones.
La tercera característica común es que cada persona decidió reinventarse a sí misma para llegar a ser otro, y los estudios actuales en neurociencias muestran que esto es totalmente posible. Por último, tenían en común que durante el período en que intentaban meditar o imaginar en qué querían convertirse, hubo tiempos largos en que perdieron la noción del tiempo y el espacio.
¿Y eso qué significa?
El lóbulo frontal representa un 40% ciento de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa como un control de volumen. Como tiene conexiones con todas las demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del tiempo y del espacio. En otras palabras, los circuitos que tienen que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano, y el pensamiento se convierte en la experiencia en sí, es más real que cualquier otra cosa. De este modo el lóbulo frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en un único pensamiento, y es en ese momento en que el cerebro rehace su cableado.
¿En qué se traduce?
Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos nuestra atención con más frecuencia es lo que nos define a escala neurológica.
Un reciente estudio demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está relajado, pensando en otras cosas.
Entre la intención y el rendirse. Antes se creía que la parte derecha del cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo, y la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina cognitiva.
¿Cambiar las marchas del coche?
Todas esas cosas que hacemos sin pensar, sí. Ésa es la razón de que cuando un neófito escucha música la oiga con el lado derecho del cerebro, pero un músico profesional lo haga con el izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y recordarlas, es la manera que tiene la evolución de hacer conocido lo desconocido. Podemos cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad, los que no utilizamos tienden a desaparecer.
Usted habla de inteligencia espiritual, ¿qué es eso, cómo lo explica desde un punto de vista científico?
No hay nada místico en ello. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales. Esta fuerza hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera en ello, y se encarga de las sesenta y siete funciones del hígado, aunque la mayoría de la gente ni siquiera sabe que ese órgano realiza tantas tareas. Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a partir de dos células individuales.
¿El poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana?
El cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es un producto del cerebro. Así que tiene que existir algo que está operando en el cerebro para que cambie la mentalidad.
¿Cómo define ese algo?
Ja, ja, ja, esa es una pregunta muy filosófica, dos botellas de vino y quizá cuatro horas, porque se trata de la búsqueda del ser. Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto de nuestros procesos biológicos sino una causa.
Básicamente, más allá de mis estudios sobre las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos, no sólo podemos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.
¿Y la predestinación genética?
La investigación científica de vanguardia está mostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en que vivimos el que hace que algunos estén encendidos y otros apagados. Se ha realizado un estudio muy interesante en Japón con enfermos dependientes de la insulina tipo dos que mostraba cómo los enfermos sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar en sangre sin necesidad de insulina. Veinticuatro genes activados sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de plásticos que nuestro tejido neuronal.
¿Cada vez que pensamos fabricamos sustancias químicas?
Así es, y estas sustancias a su vez son señales que nos permiten sentir exactamente cómo estábamos pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad, al cabo de unos segundos te sientes infeliz. El problema es que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que
pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y eso produce aún más química.
Un círculo vicioso.
Sí, y así se crea lo que llamamos el estado de ser. La repetición de estas señales hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Memorizamos este estado como nuestra personalidad, así que la persona dice: “Soy una persona infeliz, negativa, o llena de culpa”, pero en realidad lo único que ha hecho es memorizar su continuidad química y definirse como tal. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por nuestro torrente sanguíneo, rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo dará como resultado un malestar.
Estamos enganchados a nuestra química interna.
Sí, haremos prácticamente todo lo que esté en nuestra mano, tanto consciente como inconscientemente y a partir de lo que sentimos, para restaurar nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el cuerpo ya manda sobre la mente.
¿Propone cambiar la química cerebral con nuestro pensamiento?
Es una parte de mi trabajo, no se trata sólo de cambiar la química cerebral, también los circuitos cerebrales, el cableado. Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente. El principio de la neurociencia es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona ante una situación, por nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro no cambia, vive con la misma mente cada día.
¿Cómo interrumpir el ciclo?
A través del proceso de conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es buena idea examinar constantemente qué podemos cambiar dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos cuál es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de
mundo.
¿Qué preguntas debemos hacernos para sentir de otra manera?
La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer…; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?
Pero saber quién quieres ser no es suficiente para cambiar tu cableado.
No. El conocimiento es lo que precede a la experiencia. Aprender una información es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su vez crea nuevas emociones. El conocimiento es para la mente; la experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo lo que la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema nuevo en el cerebro, y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser.
El siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento, tiene que haber acción.
El hábito más grande que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya está formada antes de los 35 años, eso significa que tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y actuar de la misma manera el resto de nuestros días. Pero los últimos estudios muestran que sí es posible cambiar la personalidad en todas las etapas de la vida, para eso hay que convertir el hábito inconsciente en algo consciente, llegar a tener conciencia de esos pensamientos y sentimientos inconscientes.
¿Eso son 20 años de psicoanálisis?
Aunque llegues a entender intelectualmente que tu padre era muy dominante, eso no cambia tu condición. El primer paso siempre es aprender. Mientras vamos aprendiendo nueva información y empezamos a pensarla, la contrastamos con nuestras creencias y la analizamos, estamos cambiando nuestro cableado, construyendo una nueva mente. Una vez que esa nueva mente está establecida, tenemos que empezar a pensar cómo mostrarla, y ahí entra el cuerpo. Cualquier proceso de cambio requiere el desaprender y el reaprender.
A continuación esta interesante conferencia de finales del 2012 donde se explica de forma didáctica estas conclusiones:

Fuentes:

"Saber Comer: Reglas Básicas Para Aprender a Comer Bien". Michael Pollan.



Lleva diez años dedicado a investigar la relación entre el ser humano y la comida. Autor de varios bestsellers sobre alimentación, Michael Pollan publica en castellano esta pequeña guía de lectura esencial para que quienes continúan ´´alimentándose“ de comida basura sepan que ésta puede ser la causa de gran parte de sus enfermedades…  No descubrirá América, pero al menos revelará de forma divertida y amena el veneno que se llevan al plato con la llamada “dieta occidental”.

“Cada año aparecen 17.000 nuevos  productos (alimentarios) en los supermercados. La mayoría de ellos no merecen que se les llame alimento”.
Con estas impactantes primeras líneas,  Michael Pollan nos pone ya sobre la pista de lo que va a tratar este pequeño y básico manual: de la distinción entre comida de verdad, sana, y comida tratada, procesada, claramente perjudicial para la salud a medio y largo plazo.
Aprender a identificar esta última (´´sustancias comestibles con aspecto de alimento“, en palabras de Pollan) no es tan sencillo como creemos, ya que constituye una proporción enorme de la oferta alimentaria total. Y no se limita  a burbujeantes refrescos artificiales, aperitivos de llamativos colores y extrañas formas, o sucedáneos varios fácilmente reconocibles (como crema de queso sin queso!) , sino que se extiende a todo tipo de productos básicos,  como pueden ser el yogur, el pan, el tomate frito de bote, o la carne de animales herbívoros alimentados con cereales (con frecuencia transgénicos) en lugar de hierba (lo que obliga a suministrarles antibióticos que al final acaban en el plato del consumidor), y las frutas y verduras cargadas de pesticidas y fertilizantes químicos.
Diez años lleva ya Pollan (1955), catedrático de Periodismo en Berckley (California) y escritor, entregado a la investigación de la relación entre el hombre y la comida en sus diferentes vertientes (aspectos biológicos, históricos, sociales, culturales, antropológicos, políticos, mercantiles, de marketing, publicitarios…), siguiendo la estela de Paul Rozin y Claude Fischler, recabando cuantiosa información y otorgando especial importancia al estudio de la llamada ´´dieta occidental“, la que impera en Estados Unidos y, lamentablemente, cada día más presente en el resto de paises del mundo.
A ello ha dedicado otras dos recientes obras de enorme éxito editorial: “Omnivore’s dilemma”, 2006 (“El dilema del omnívoro”, 2011) e “In defense of food“, 2008 (publicada en España como “El detective en el supermercado (Booket Logista) “, 2009), ;ambas rigurosas y a la vez muy entretenidas.
Pero en esta condensa la experiencia y reflexiones expuestas en las anteriores (donde encontraremos documentación exhaustiva) traduciéndolas en consejos, en una recensión radicalmente abreviada y de carácter práctico orientada a hábitos cotidianos, acompañando las normas que lo precisan de interesantes y curiosas explicaciones, con frecuencia no exentas de humor.
Sumando a su condición de estudioso la de activista, Pollan no se conforma con contemplar los hechos desde la distancia,  pues también denuncia y señala responsabilidades, algo preciso para que podamos entender este desaguisado, establecer un diagnóstico y buscar soluciones.
Existen muchas dietas diferentes a lo largo y ancho de la tierra a las que el cuerpo humano se ha ido adaptando, explica, algunas de las cuales nos pueden parecer aberrantes, aunque si lo fueran, la gente que las adoptó no nos acompañaría en estos momentos, pero con la dieta occidental “¡hemos creado la única dieta que consigue enfermar a la gente!“, ironiza.
Eso sí, estos alimentos procesados producen enormes ganancias a la industria alimentaria, incluso, por desgracia, a los laboratorios farmacéuticos, que obtienen beneficios infinitamente mayores con las enfermedades crónicas (provocadas en gran parte por estos artículos sintéticos)  que trabajando en la prevención. Son muchos y grandes los intereses en juego.
Como ejemplo pone la soja: ´´De siempre se ha tomado tofu, salsa, tempe, pero… ¿proteína  de soja aislada, isoflavonas de soja, proteína vegetal texturizada, aceites de soja parcialmente hidrogenados..?“ O nos hace preguntas impepinables: ´´ ¿A quién le pueden gustar los diglicéridos etoxilados?, en la naturaleza no encontraremos nada parecido“.
Sin dejar de valorar lo positivo que aportan, Pollan se muestra muy crítico con los expertos en nutrición:´´Con sólo 200 años de antigüedad, la ciencia de la nutrición es un campo que, por decirlo con buenas palabras, está todavía en pañales“, afirma. Además, considera que está demasiado manoseada por las grandes empresas de la alimentación, que suelen utilizar sus aportaciones, de modo sesgado, como slóganes publicitarios para incrementar ventas.
¿La alternativa?  Como tantos otros estudiosos de la alimentación industrial y de sus efectos negativos en la salud humana, Pollan concluye en la necesidad de volver a los productos normales, los de toda la vida, naturales, ecológicos, de proximidad y en todo caso mínimamente tratados: pues a mayor grado de procesamiento mayor riesgo de contener sustancias potencialmente nocivas.
Frente a la dieta occidental propone el regreso a las raíces, a la cocina de nuestros antepasados. ´´La cocina cargada de sentido que hemos conocido a través de nuestras madres y abuelas es cultura, no algo que se improvise, es el resultado de mucho trabajo, de muchos, en muchas partes y durante mucho tiempo, una sabia elección de qué comer y cómo combinarlo, prepararlo“. Tradiciones, por cierto, refrendadas en su mayor parte por el conocimiento actual.
“Come comida de verdad, con moderación, y sobre todo vegetales” es su máxima.
Con Saber comer: 64 reglas básicas para aprender a comer bien (Debate) (publicada en inglés en 2009 y ahora por fin en castellano), Michael Pollan pretende simplificar la decisión de comprar, de proveerse de buenos alimentos, facilitar la confección de una lista de la compra sensata (el ideal sería cultivar nuestro propio huerto o al menos unas macetas y asegurarnos, cuanto menos, del buen cuidado de los animales y del origen honesto de la proteina animal). Y ahí entra en juego el dilema del omnívoro, un problema que el hombre había resuelto en buena medida y que alguien se ha empeñado en embrollar: decidir qué comer y, lo que es casi igual de importante, cómo llevarlo a cabo, las costumbres, los usos.
¿Debemos volver a aprender comer? Parece que sí.

¿Qué y cómo comer?

Si quieres comer comida en vez de sustancias comestibles con aspecto de alimento, estas son algunas de las reglas básicas que Pollan nos aconseja seguir:
- Evita alimentos que citen cualquier clase de azúcares (o edulcorantes) entre sus tres primeros ingredientes: Suele querer decir que contienen demasiada cantidad. Los ingredientes se ordenan por proporciones, de más a menos.
- Evita productos que tengan más de cinco ingredientes en su composición: la probabilidad de que estén altamente procesados es muy elevada. Pero sobre todo evita las bebidas refrescantes, “el antialimento por excelencia”.
- Evita productos que afirmen ser saludables: ”para poder afirmarlo necesitan como soporte una etiqueta y un envase, y todo lo envasado casi siempre equivale a procesado.  (…) Además, sólo los grandes productores disponen de medios para conseguir que las autoridades sanitarias les aprueben esos lemas… afirmaciones que suelen estar fundadas en datos incompletos y en investigaciones deficientes”. La comida sana no tiene apenas dinero para publicitarse.
- Evita productos que contengan ingredientes que un niño de primaria no pueda pronunciar: lo simple ofrece muchas más garantías.
- Evita alimentos que veas anunciados en televisión: bastante más de las dos terceras partes de los anuncios de tv en EE.UU son de productos procesados.
- Come únicamente alimentos cocinados por seres humanos: es más seguro, y hay que pensar que una de las claves del éxito de los alimentos procesados es su durabilidad.  ”Las grandes corporaciones aspiran a que sus productos sean inmortales”, lo que implica alteraciones, adiciones.
- Compra en las zonas periféricas del super y aléjate del centro (habitualmente los productos frescos se colocan en las zonas laterales).
- Come solo alimentos que acabarán pudriéndose: Con algunas excepciones, como la miel, “la comida de verdad está viva… tiene que morir”. Los alimentos que más tardan en caducar son los menos nutritivos y más procesados.
- No ingieras nada que haya sido cocinado en lugares donde todo el mundo tiene que llevar mascarilla quirúrgica.
- Si te lo sirven por la ventanilla del coche, no es comida.
- Si se llama igual en todos los idiomas, no es comida (piensa en Big Mac, Cheetos o Pringles).
- No desayunes cereales que cambien el color de la leche (muy procesados, llenos de carbohidratos refinados y aditivos químicos)
- Toma una copa de vino con la cena.
- Paga más y come menos.
- Come muy poco o nada de carne. 
- Come comida de verdad, con moderación, y sobre todo vegetales. “De los 75 o 100 elementos que necesitamos para mantenernos sanos, casi todos están en las plantas”.
- Pasa tanto tiempo disfrutando de la comida como el que ha tardado en prepararse.
- Come siempre sentado a la mesa.
- Cocina. Hay estudios que demuestran cómo la salud de la gente que cocina en casa es bastante mejor que la de la gente que come habitualmente fuera.
- Cultiva tus propios alimentos. “Todos deberíamos cultivar, aunque sea en la ventana o en los balcones”.

Tuesday, August 27, 2013

"Conexión con el Yo Superior".


El Yo Superior es el aspecto de tu espíritu consciente individual que trasciende tu cuerpo desde la cuarta hasta la novena dimensión. Más allá de la novena dimensión no se distingue la conciencia individual. Tu Yo Superior tiene función, forma y nivel de conciencia diferentes en cada dimensión. Lo que llamas Yo Superior es la parte de ti que vive en la quinta y sexta dimensiones y todavía mantiene forma humanoide aunque no sea ya física.

El Yo Superior está disponible para una conexión consciente siempre que lo desees y estés preparado, pero no interferirá con tu libre albedrío para hacerse notar ni para influenciar tu vida. Para poder conectarte directamente con tu Yo Superior debes desear evolucionar espiritualmente y saber que eres un alma y espíritu valioso más allá de tu cuerpo. En caso contrario, la conciencia de tu cuerpo se identifica con el ego y la personalidad como si aquél fuera todo el yo.

Si acabas de empezar a despertar espiritualmente puede que te hayas dado cuenta o no de que tienes un homólogo divino o quizá creas que está aislado de ti. A través de la meditación, la instrucción, los sueños, o las revelaciones, puedes ir dándote cuenta de que también existe una divinidad en tu cuerpo.

En ese punto se convierte en algo natural pedir ayuda a los guías, Maestros Ascendidos, ángeles y tu propio Yo Superior para desvelar lo divino, el verdadero yo interior. Con su ayuda afloran a la superficie karmas, creencias, juicios, emociones y cualquier otra cosa que esté bloqueando el camino de acceso a tu divinidad y puedes empezar con el despejamiento y la sanación como aspectos del despertar espiritual.

Cuando te das cuenta de que lo único que bloquea tu acceso a la conciencia de Dios es lo que tu yo humano de la personalidad/ego ha creado, estás preparado para asumir la responsabilidad de crear tu realidad de una manera más consciente y armónica. Estar conectado con el Yo Superior de tu cuerpo es la forma más directa que conozco de crear puntos de referencia superiores de amor, integridad espiritual y conexión con Dios/Diosa/Todo Lo Que Es, así como de acelerar la liberación de energías limitadas y más densas.

Puedes haber experimentado tu Yo Superior como Ser de Luz con el que sólo puedes conectar fuera de tu cuerpo. Esta experiencia aflora de una espiritualidad basada en la dualidad y la necesidad de ser nofísico para poder experimentar estados superiores de conciencia y comprensión. Si percibes tu yo humano como si fuera exclusivamente un «yo inferior» y en consecuencia tu vida física como «inferior a» la realidad, ello bloqueará enormemente tu progreso y alegría espirituales. Tu yo humano es sólo lo que haces de él o lo que crees que es.

Si tienes la suerte de tener padres cariñosos y amigos que te animan a pensar por ti mismo y saben que eres una parte divina de Dios/Diosa/Todo Lo Que Es y que eres un espíritu sagrado viviendo en un cuerpo, no habrás considerado nunca a tu yo como un «yo inferior» limitado. Te identifican con la conciencia de tu cuerpo sólo porque vives en una sociedad que todavía no anima ni reconoce la conciencia de tu yo divino desde el nacimiento. Así, tu yo humano se percibe a sí mismo como físico, impuro, sin poder para ayudarse a sí mismo y a merced de un Dios todopoderoso.

Este «yo inferior» sólo vive por supervivencia y para evitar el dolor en todo lo posible, y subconscientemente siente una profunda vergüenza por el hecho de ser humano y por ello una forma «inferior» de conciencia. Las religiones dogmáticas han complicado más las cosas programando a las personas para creerse criaturas pecadoras e inferiores que necesitan la salvación, pero que no son capaces de nada sin la autoridad de la iglesia. En muchos casos, estas enseñanzas religiosas se unen a las normas sociales para convencerte de que eres tu cuerpo y nada más.

«Vergüenza de ser» es un síntoma de este adoctrinamiento religioso, social y planetario. Incluye la vergüenza por la necesidad de comer para vivir, vergüenza por los olores del cuerpo, vergüenza por merecer poco, vergüenza por odiarse a uno mismo y, en una palabra, vergüenza por tener, como ya he mencionado antes, forma física. La vergüenza por el deseo de sexo y compañía es un síntoma de una «vergüenza de ser» más profunda y tiene que ver con la vergüenza y el miedo que acompañan al hecho de sentirse aislado.

Recuerdo vivamente que siendo niña, mi madre decía a menudo:
«Ésa no tiene vergüenza» o «¿Es que no tienes vergüenza?» como si la vergüenza fuera una virtud que determinase que uno fuera «buena o mala persona».
La persona de la que se decía que no tenía vergüenza era siempre una «mala persona» y a la que, según ella, había que ignorar. Siempre me ha parecido triste que las personas se juzguen y se aíslen de tal manera, y que mi madre se aferrase a su propia. vergüenza como gracia de salvación.

Los dos principales eslabones perdidos en la cultura moderna cuya ausencia parece causar este tipo de juicios y aislamiento son: 1) el conocimiento de que por derecho de nacimiento, como hijo de Dios/Diosa, mereces amor, satisfacción y alegría sin la necesidad de ganártelo; 2) la conciencia de ser un espíritu con un alma hecha de luz y amor que está aquí para evolucionar. Cuando lo sabes y sientes tu valía inherente y tu propósito, se produce rápidamente un gran cambio interior y un progreso espiritual. Atraer al cuerpo la energía y la conciencia de tu Yo Superior en lugar de abandonar el cuerpo para acceder a esta conciencia es una gran reafirmación del valor y el estado de conexión de tu yo humano a la divinidad y un gran paso para dejar de creer en el aislamiento.

Si sientes «vergüenza de ser» y te aferras a creencias que tienden a generar esta vergüenza, se te sugiere que te centres en sintonizarte y liberar esas creencias utilizando la técnica del capítulo 6 para despejar creencias y juicios.

Ejemplos de tales creencias son:
  1. Tengo que ser castigado y cumplir la penitencia por mi «maldad» antes de esperar redención y misericordia.
  2. Algo debe de funcionar mal en mí porque no siento el amor de Dios.
  3. La necesidad de comida y refugio es vergonzosa porque se los arrebato al planeta, a mis padres, a otros países, etcétera.
  4. Mi amor no es lo bastante bueno porque no hace felices a los demás.
  5. Querer sexo o tener apetencias sexuales no es espiritual.
  6. Tener miedo a estar solo significa que estoy necesitado y soy indigno.
  7. El haber nacido causó dolor a mi madre y por ello fue malo y vergonzoso para mí.
  8. Como no tengo lo que quiero, será que no lo merezco.
  9. Tener cuerpo es la prueba de que soy «menos» y un ser «caído».
  10. Por ser del sexo que soy, soy una decepción para mis padres y no lo podré compensar de ninguna manera.
Éstos son sólo algunos ejemplos pero esperemos que sean bastante para ayudarte a identificar y despejar tus propios problemas de «vergüenza de ser».

Las dos siguientes secciones de este capítulo están dedicadas a los procesos propiamente dichos para conectar conscientemente con el Yo Superior en tu cuerpo. A medida que te acerques a la iluminación y la ascensión, los aspectos iniciales de tu Yo Superior con los que te conectes serán asimilados en tu cuerpo uno a uno hasta que finalmente moren allí en un estado de fusión permanente.

En esos niveles la forma que veas tomar a tu Yo Superior irá cambiando. Ello es debido al hecho de que te conectas cada vez con el aspecto del Yo Superior inmediatamente superior al que ya has asimilado en la conciencia y en el cuerpo. Finalmente, experimentarás tu Yo Superior como una bola de luz, una estrella, una espiral de luz u otra forma esencial que ya no tendrá apariencia humana. Ello indicará que estás alcanzando zonas dimensionales superiores de ti mismo.

Es sumamente recomendable incorporar las siguientes técnicas en tu práctica espiritual diaria o al menos regularmente para acelerar y estabilizar tu identidad como idéntica a tu esencia espiritual.
 
Encuentro y fusión con el Yo Superior

Como ya mencioné anteriormente, aunque el Yo Superior no posee en última instancia forma humana, cuenta con aspectos en la quinta y sexta dimensiones que parecen cuerpos humanos de luz. Primero, establecerás contacto con la parte de tu Yo Superior cuyas vibración y dimensión están más cerca de tu cuerpo.

En las ilustraciones 14a y 14b de las páginas siguientes, verás al Yo Superior uniéndose a ti al conectar las palmas de sus manos con las tuyas. Luego se conectan los chakras al conectarse la parte anterior del cuerpo de tu Yo Superior con la parte posterior del tuyo. En el primer estadio, mientras las palmas de las manos se tocan, se establece un flujo de energía desde el Yo Superior hacia tu cuerpo a través de las manos.

Mientras te llenas de energía se te pedirá que preguntes a tu Yo Superior si tiene un nombre por el que llamarlo o llamarla. El Yo Superior puede decidir por alguna razón no darte su nombre. Eso puede pasar si el Yo Superior cree que un nombre limitaría de alguna manera tu percepción; por ello si no te diera un nombre también está bien.

Puede que te lo dé en otro momento o tal vez no.
FIGURA 14a:
Las manos del Yo Superior y del yo humano establecen contacto con el propósito de intercambiar energía.


FIGURA 14b:
El Yo Superior se coloca detrás del yo humano y le manda cordones de luz
desde cada uno de sus chakras a la parte posterior de los chakras del cuerpo humano.

En el segundo estadio de meditación, cuando conectas la parte posterior de los chakras con la parte anterior de los chakras del Yo Superior, éste dejará el contacto de las manos y se colocará detrás de ti. La razón es que la parte subconsciente de los chakras está situada en la espalda directamente detrás de la parte consciente de los chakras, que están delante. Por ejemplo, por delante el chakra del corazón está situado en el centro del pecho, y por detrás entre los omoplatos en el área de la cuarta a la séptima vértebra torácica. En la meditación guiada que sigue se especifica la ubicación de cada chakra subconsciente.

Cuando tu Yo Superior conecte con los siete chakras, sentirás un suave chorro de energía al llegar desde atrás la forma de tu Yo Superior, fusionándose plenamente con el cuerpo físico. Una vez terminada la fusión, intercambiarás regalos con tu Yo Superior. A continuación tendrás que dar a tu Yo Superior algo que te pida.

Si tu Yo Superior te pide el dolor de tu corazón o la vergüenza de no ser lo bastante bueno, o cualquier otra cosa que a ti te parezca muy pobre como regalo, date cuenta de que cuando abandonas las limitaciones, alcanzas más intimidad y te sientes más cerca de tu Yo Superior. Así que algo que tú consideres negativo es un maravilloso regalo para tu Yo Superior, ya que lo que más desea es una conexión más profunda y cariñosa contigo. También se te puede pedir algo más simbólico, como un cristal, una flor, o tu esperanza, por ejemplo. Sea lo que sea, has de saber que será lo que más refuerce vuestra unión en ese momento.

Cuando ofrezcas a tu Yo Superior un regalo, el Yo Superior a su vez te dará un regalo a ti. Tómate un tiempo para sentir el regalo energéticamente. Si no estás seguro del sentido y objetivo del regalo, pregunta. Después colocarás ese regalo dentro de tu aura o de tu cuerpo, donde creas que es su sitio. Siempre estará ahí, creando un lazo o unión entre los dos.

Ésta es la meditación para encontrarte y fusionarte con tu Yo Superior:
  1. Cierra los ojos y conéctate a la tierra.
  2. Retrae el aura o extiéndela hasta los 60 a 90 centímetros alrededor del cuerpo en todas las direcciones. Comprueba las rosas y los colores de los límites, realizando los cambios precisos.
  3. Pide a tu Yo Superior que venga, se coloque delante de ti y te ayude a ver o sentir su forma humana.
  4. Cuando el Yo Superior se encuentre delante de ti, extiende las manos con las palmas hacia fuera e invita a tu Yo Superior a conectar contigo palma con palma.
  5. Permite que la energía de las manos del Yo Superior entre en tu cuerpo por los brazos y las manos y llene el corazón. Luego déjala inundar el corazón y llenarte también el cuerpo. Esto tarda de dos a tres minutos.
  6. Cuando sientas la energía correr a través de ti, pregunta al Yo Superior si responde a algún nombre. Mantente a la escucha de la manera más relajada posible. Si después de un minuto no te da un nombre, ve al paso siguiente.
  7. Corta la conexión de manos y pide a tu Yo Superior que se coloque detrás para enlazar los chakras.
  8. Inspira a través del chakra de la coronilla y pide a tu Yo Superior un cordón de luz desde su coronilla hasta la tuya. Cuando sientas la conexión, sigue adelante.
  9. Inspira a través del centro de la parte posterior de la cabeza y pide a tu Yo Superior un cordón de luz desde su tercer ojo o sexto chakra hasta la parte posterior de tu tercer ojo. Cuando sientas la conexión, continúa con el siguiente paso.
  10. Inspira a través de la parte posterior del cuello y pide a tu Yo Superior que te envíe un cordón de luz desde su chakra de la garganta hasta la parte posterior de dicho chakra. Cuando sientas la conexión, continúa.
  11. Inspira a través de la parte posterior de tu chakra del corazón entre los omoplatos y pide a tu Yo Superior que mande un cordón de luz desde su chakra del corazón o cuarto chakra hasta la parte posterior de tu chakra del corazón. Cuando sientas la conexión, continúa.
  12. Inspira a través de la zona de las costillas directamente opuesta al plexo solar y pide al Yo Superior que mande un cordón de luz desde la parte frontal de su plexo solar, o tercer chakra, hasta la parte posterior de tu plexo solar. Cuando sientas la conexión, continúa.
  13. Inspira a través del sacro y pide al Yo Superior que te mande un cordón de luz desde su chakra sacro o segundo chakra hasta la parte posterior de tu chakra sacro. Cuando se produzca la conexión, continúa.
  14. Inspira a través de la rabadilla y pide a tu Yo Superior que envíe un cordón de luz desde su chakra de la raíz o primer chakra hasta tu chakra de la raíz. Ahora siente el suave chorro u ola de energía moviéndose por tu cuerpo desde detrás hacia delante. Es tu Yo Superior fusionándose plenamente con tu cuerpo. Quizá te sientas más abierto, ligero, pacífico, alegre, lleno de amor o simplemente con una sensación general de bienestar. Relájate en este espacio el tiempo que desees, antes de avanzar al siguiente paso. Si hay alguna parte del cuerpo en la que parezca no darse la fusión, respira en esa área y relájala hasta que sientas el cambio de energía que se produce cuando el Yo Superior es capaz de fusionarse contigo en ese punto.
  15. Pregunta a tu Yo Superior qué regalo le gustaría recibir de ti. Luego, dáselo. Si deseas una explicación sobre la trascendencia del regalo, pídesela ahora.
  16. A continuación extiende las manos delante de ti y recibe un regalo de tu Yo Superior. Sostén el regalo, sintiendo la energía y míralo. Si quieres preguntar a tu Yo Superior qué significa el regalo, hazlo.
  17. Cuando estés preparado, coloca el regalo en tu cuerpo o tu aura, donde creas que sea su sitio.
  18. Pregunta al Yo Superior si tiene algo que comunicarte en este momento. Permanece relajado y receptivo, siente la conexión mientras esperas la respuesta. Puede que recibas un mensaje o tal vez no.
  19. Cuando sientas que ha terminado di a tu Yo Superior que deseas estar permanentemente unido a él. Pídele que te ayude de alguna manera en la consecución de este objetivo. Dile que volverás a conectar pronto con él y pídele que se mantenga unido a ti cuanto sea posible, incluso cuando no estés meditando.
  20. Sé consciente del aire de la habitación que entra y sale por los orificios nasales. Luego hazte poco a poco consciente de tu entorno físico y abre despacio los ojos. Durante algunos momentos siente la conexión energética con tu Yo Superior con los ojos abiertos antes de volver a tu actividad diaria. Fíjate en lo centrado y sereno que estás. Mantente presente en tu actividad al pasar de un momento a otro para ayudarte a mantener la conexión.
Alineamiento del Eje Divino con tu Yo Superior

Esta técnica de meditación es la más importante en este libro en relación con el Alineamiento del Eje Divino y la atracción continuada de las energías de tu Yo Superior. Se recomienda realizar la meditación diariamente al principio; puede tardar tan sólo cinco minutos o el tiempo que desees.

En la ilustración 11 de la página 249 aparece una zona tubular de un diámetro de cinco a seis centímetros que se extiende desde el extremo superior del aura cruzando a través de la corona, descendiendo y rodeando la columna, bajando entre las piernas al extremo inferior del aura. Este «tubo de luz» es el eje divino descrito anteriormente. También continúa por encima del aura a través del centro de todos los aspectos de tu Yo Superior de la quinta a la novena dimensiones. (Véase ilustración 15 en la página siguiente.)

Es lo que te une con todos los aspectos que contiene tu holograma personal. A través de este enlace pasa la luz de dimensiones superiores que desciende por el «tubo de luz» de tu cuerpo y aura y es la clave para atraer la conciencia superior al cuerpo de forma permanente.

Cuando el alineamiento del Eje Divino se combina con la apertura y el despejamiento del Ka divino y además vives en integridad espiritual, estarás preparado para que tu Yo Crístico descienda paso a paso hacia tu forma física - preparándose para su ascensión en el momento debido.
15.
Alineamiento con el Eje Divino, por medio del tubo de luz y el cordón plateado del Yo Superior
y las dimensiones superiores entrando en el aura y cuerpo humanos.
Las líneas continuas sobre la zona superior de la cabeza humana representan el cordón plateado.
El tubo de luz está representado por el tubo estrecho que parte desde la porción del aura bajo el cuerpo,
lo atraviesa, surge de la parte superior del aura, atraviesa el Yo Superior y asciende por las dimensiones superiores.
 
Atraer el Yo Superior hacia el cuerpo a través de este tubo de luz es una experiencia gozosa y revitalizadora para la mayor parte de las personas, aunque al principio quizá te parezca muy leve. Si mantienes la atención y la intención en el proceso mientras dure, reforzarás la efectividad de la técnica de meditación. Una vez hayas alcanzado la conexión con el Yo Superior, y las energías fluyan a lo largo del tubo de luz, podrás relajarte y entrar en un estado de meditación más pasivo y receptivo.

Antes de abrir el tubo de luz es importante la conexión con el «cordón plateado» del Yo Superior y su posterior activación, como se muestra en la ilustración 15. El cordón plateado tiene un diámetro de quince a veinte centímetros y dibuja un círculo por encima de la cabeza en la zona del nacimiento del pelo, sobre la frente. Cuando anclas allí el cordón plateado, se cierra el primer paso del Alineamiento del Eje Divino.

Esto se logra simplemente invocando a tu Yo Superior, pidiendo que su cordón plateado se te una a la parte superior de la cabeza a la vez que te comprometes a ser uno con tu divinidad, o Presencia del Yo Soy, en el cuerpo. Levanta físicamente los brazos por encima de la cabeza hasta donde alcancen con naturalidad, y con las manos abiertas siente el cordón plateado que tu Yo Superior te coloca en el aura.

Entonces sujetarás el cordón plateado con las manos y ayudarás a tu Yo Superior a bajarlo despacio hacia la parte superior de la cabeza hasta que lo sientas sólidamente anclado y permanezca allí cuando retires las manos. Después de esto abrirás el tubo de luz pidiendo a tu Yo Superior que lo llene con tu propia luz y amor divinos. Inspira a través de la coronilla y espira en sentido descendente por la espina dorsal hasta que salga por entre las piernas para ayudar al Yo Superior a despejar y llenar el tubo de luz.

A continuación sigue la meditación para lograr el Alineamiento del Eje Divino.
  1. Siéntate manteniendo la columna lo más recta posible y sin cruzar los brazos, con el cuerpo en posición cómoda. No importa que cruces las piernas si te es más cómodo. Si no, siéntate en una silla donde puedas apoyar la espalda.
  2. Conéctate a la tierra.
  3. Retrae el aura o extiéndela hasta unos sesenta a noventa centímetros en todas direcciones, incluso bajo los pies. Ajusta como quieras los colores de los límites y las rosas.
  4. Llama a los Emisarios Pleyadianos de Luz y al Maestro Ascendido Jesucristo.
  5. Pide a los pleyadianos y al Cristo que te rodeen el extremo superior del aura con el Cono de Luz Inter-dimensional para despejar y conseguir el alineamiento divino.
  6. Di a los pleyadianos y al Cristo, que vas a traer el cordón plateado y a activar el tubo de luz con tu Yo Superior. Pídeles ayuda por si necesitas despejar el camino.
  7. Eleva los brazos sobre la cabeza e invoca a tu Yo Superior mientras declaras: «Pido a mi amado Yo Superior que coloque el cordón plateado de luz en mi aura. Estoy dispuesto a atraer plenamente mi divinidad hacia este cuerpo, cultivar la relación entre el cuerpo y el espíritu, a recibir iluminación y a prepararme ahora para la ascensión. Deseo trabajar contigo, amado Yo Superior, para que la unión del cordón plateado con mi cuerpo sea permanente». Por supuesto, puedes usar tus propias palabras; utiliza esta declaración ya preparada como guía o invocación, según lo prefieras.
  8. Cuando sientas que la energía del cordón plateado te toca las manos que mantienes por encima de la cabeza, rodea con ellas el cordón de luz y suavemente tira de él llevándolo hacia la cabeza. Mantenlo allí hasta que lo sientas firmemente anclado y no se mueva cuando retires las manos. Respira profundamente para facilitar el proceso.
  9. Una vez conectado el cordón de plata, pide a tu Yo Superior que llene el tubo de luz con tu propia luz y amor divinos desde el extremo superior del aura, atravesando el cuerpo y saliendo por el extremo inferior del aura. Inspira por la coronilla para absorber la luz y el amor de tu Yo Superior a través del tubo. Cuando espires empuja el aliento suavemente para que descienda por la columna y salga por entre las piernas hasta el extremo del tubo de luz. Continúa con esta pauta respiratoria, visualización e intención hasta que sientas, veas o percibas que el tubo de luz se llena de luz completamente hasta el extremo inferior del aura. Probablemente tardarás unos minutos. Junta las yemas de los dedos pulgar y corazón, con las palmas hacia arriba y las manos sobre el regazo para que se puedan anclar las energías en el interior del tubo de luz. Esta posición de manos es un mudra. (Véase Glosario.)
  10. Di a tu Yo Superior que continúe llenando el tubo de luz y te ayude a mantener el alineamiento del eje divino en todo momento y sobre todo a mantener la energía fluyendo el tiempo que dure la meditación.
  11. Quédate meditando el tiempo que desees pero, si es la primera vez que realizas esta meditación, que sea por lo menos diez minutos.
  12. Di a tu Yo Superior cuándo piensas repetir la meditación y pídele que mantenga al máximo la conexión hasta entonces.
  13. Abre los ojos despacio, manteniendo la conexión con el Yo Superior a medida que recuperas la conciencia normal de vigilia.
Después de practicar unas cuantas veces el Alineamiento del Eje Divino, puedes pedir a tu Yo Superior que haga fluir su energía y su luz por el exterior del tubo hacia uno o todos los chakras. Esto no sustituye al flujo de energía cósmica dorada a través de los canales y chakras del cuerpo.

Este proceso sana y despeja más profundamente que la meditación con el Yo Superior. Cuando la energía del Yo Superior fluye a través del cuerpo y de los chakras, activa cierto despejamiento, pero su función primordial es la de traer el Yo Superior a tu cuerpo y ayudarte gradualmente a llegar a un estado de identificación con tu propia divinidad, en lugar de con la personalidad basada en el ego.

El flujo de la energía de tu Yo Superior dentro y a través de los chakras acelera este proceso alineando y generando afinidad entre los chakras y tu objetivo superior, así como elevando la frecuencia vibratoria.

Esta meditación tampoco pretende reemplazar la primera meditación en la que tú y tu Yo Superior unís los chakras y os fusionáis el uno en el otro. Esa primera meditación genera una mayor intimidad y unión con tu Yo Superior, mientras que la segunda meditación sirve específicamente para ponerte en alineamiento con el eje divino dentro de tu holograma. Tú debes decidir qué meditación necesitas en cada momento aunque, como ya he mencionado, se recomienda que realices diariamente el Alineamiento del Eje Divino siempre que te sea posible.

Esto acelera el proceso de alineamiento vertical de tu eje divino en todo momento. Cuando llegue el instante en que el cordón de plata esté ya colocado al empezar la meditación, ve directamente a la parte relacionada con el tubo de luz. Al final, el cordón de plata y el tubo de luz estarán permanentemente activados, fluyendo en tu cuerpo y aura.

Haz que esta técnica de meditación sea lo más personal e íntima posible. Es fácil caer en una meditación mecánica y no reparar en las cualidades más profundas de conexión espiritual que intenta atraer. Esta técnica sin intimidad es como una relación sin amor. Enriquecerás la relación con tu Yo Superior tanto como el Yo Superior enriquecerá la suya contigo.

Llegará el momento en que tus distintas conciencias se fusionen y sean una de nuevo.